Hoy en TU HISTORIA UPAEP viajo a mi propio pasado, a aquella intervención en la ceremonia de grado de maestría del otoño de 2022 que tuve el honor de dar en nuestra amada UPAEP.
A fecha de hoy, aquellas palabras siguen dando vueltas por mi cabeza con mayor fuerza y ánimo que por entonces. Cercanos al mes de abril donde se celebra el Día Internacional del Libro vuelvo a recordar “los consejos que dio don Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula, con otras cosas bien consideradas”:
Sancho, hijo, atento a este tu Catón que quiere aconsejarte y ser norte y guía que te encamine y saque a seguro puerto de este mar proceloso donde vas a engolfarte. Primeramente, has de temer a Dios porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada. Lo segundo, has de poner los ojos en quién eres, procurando conocerte a ti mismo que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte, saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey. Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje y no te desprecies que vienes de labradores y préciate más de ser humilde virtuoso que pecador soberbio. Innumerables son aquellos que de baja estirpe nacidos han subido a la suma dignidad. Mira Sancho, si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para que tener envidia a príncipes y señores, pues la sangre se hereda, pero la virtud vale por si sola lo que la sangre no vale. Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre... Si estos preceptos y estas reglas sigues, Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, vivirás en paz y beneplácito de las gentes y en los últimos pasos de la vida te alcanzará el de la muerte en vejez suave y madura (Capítulo XLII, Don Quijote de la Mancha, Segunda parte).
Estas palabras tienen toda la grandeza mexicana de hoy, y tienen un rostro, el de todos ustedes. No sólo debemos tener un compromiso con nuestro ámbito más próximo en el gobierno de nuestras voluntades que hoy inciden en la justicia social, sino que debemos salir al mundo desde México, orgullosos de nuestras raíces e intelecto, de nuestro ingenio, de nuestra cultura con mayúsculas y nuestra ciencia, somos uno de los grandes territorios mundiales donde los grados de conocimiento deben estar en el firme compromiso de servicio a la sociedad:
“...el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo” (Mateo 20:27).
¿Y son mayores los retos de hoy que los que nos esperan al otro lado del cristal o que los del pasado? ¿Es mayor nuestra responsabilidad que la de aquellos que nos precedieron? ¿Podemos cada uno de nosotros compartir nuestros conocimientos y hacer un mundo mejor? Estas preguntas quizás no se contestan solamente con manuales y bibliografías impresas o digitales, sino que empiezan a tener respuesta mirándonos a los ojos los unos a los otros.
Junto a cada uno de ustedes seguramente a pocos metros hay en estos momentos una persona a la que quizás aún no han mirado. Emmanuel Lévinas definió que el mundo no cambiará hasta que nos miremos a los ojos y nos veamos como iguales, o como dijo Juan Rulfo “nos salvamos juntos o nos hundimos separados”. Estemos por tanto unidos y firmes frente los infortunios, donde Don Quijote también expresó: “Bien podrán los encantadores quitarme la ventura, pero el esfuerzo y el ánimo será imposible”.
¿Cuál es uno de los factores que con mayor potencia nos unifica a todos en los Estados Unidos Mexicanos y en el mundo? La Cultura. Y es una cultura mexicana con mayúsculas la que es grandeza por sí misma. Somos potencia mundial en cultura.
Hispanoamérica, desde el lejano ya metztli (Luna), *xictli (*ombligo) y co (lugar); y el lejano Virreinato de la Nueva España, tiene hoy nuevamente a México como eje en potencia de ser el auténtico centro del mundo. Tenemos hoy nuevamente la oportunidad histórica de brillar como merecemos, y necesitamos para ello de líderes transformadores que lleven las naves a buen puerto. Ustedes son los rostros con los que bien realizaría una nueva Odisea aunque el frío llegue, aunque el hielo duela, aunque las sirenas sean monstruos y aunque el ciclón sea una serpiente gigante convertida en tormenta. El ahora no es quedarse tranquilos, conformes y en la orilla. El ahora es navegar mar adentro, Duc in Altum, Plus Ultra, siendo más sabios. Es momento de aumentar grados, investigar nuevos logros, conquistar nuevas tierras… pues la vejez vendrá dichosa y añoraremos los tiempos perdidos de no haber conquistado nuevas metas.
¡Somos UPAEP! ¡Qué en ustedes tengamos miles de capitanes de barco! ¡Qué se tensen las velas! ¡Qué resuene en los acantilados el todo a babor! ¡Qué el salitre vuelva a amenazar nuestras pieles! Les hago una invitación formal a seguir el camino hacia Ítaca.
Para el nuevo camino que viene por delante permítanme por favor jugar con un maravilloso poema que admiro de Kostantino Kavafis respecto a ciertos consejos para este nuevo viaje:
Cuando emprendas tu viaje a Ítaca, y a un nuevo logro,
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los fines de semana sacrificados,
ni al colérico agente de lo imprevisto,
al envidioso compañero ni a los ojos recelosos;
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas
en que llegues a UPAEP -¡con qué placer y alegría!- a la aparente rutina de un nuevo día,
a puertos del conocimiento nunca vistos antes.
Detente un segundo en los desayunos de media mañana a prisa y corriendo,
y hazte con más horas de sueño,
no ocultes el incumplimiento en futuros descuidos,
y toda suerte que quieras para ti, deséala incluso a quien no logras alcanzar en mérito.
Ve a muchas más bibliotecas, conferencias y talleres, participa en coloquios, envía más trabajos de investigación, aunque alguna revista indexada sea un cíclope que te engulla sin contestar en un huracán de spam y emails olvidados.
Aprende a aprender, a aprender de todos, a aprender de ti mismo, a todos ellos reconozcamos como sabios.
Ten siempre a Ítaca y a UPAEP, en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significa UPAEP y qué significan las Ítacas.
Estimados argonautas del s.XXI, finalizo con los vítores que marcarán el inicio de su nuevo camino hacia nuevos logros y tierras en sabiduría: ¡Viva UPAEP! ¡Viva la Academia! ¡Vivan los Profesores! ¡Vivan los Alumnos y Egresados! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! y ¡Viva México!
Tlazocamati. Sigamos la lucha.