Los ajustes de precios, las notas de crédito y los archivos electrónicos exigen controles y evidencia verificable.
La protección de marcas y el seguimiento de permisos ayudan a prevenir retenciones, sanciones y retrasos comerciales.
Las empresas que realizan operaciones de comercio exterior en México necesitan reforzar sus controles documentales, la trazabilidad de sus mercancías y el cumplimiento de las disposiciones aduaneras para prevenir sanciones y retrasos. Así se expuso durante el Panel de Digitalización Aduanera (UPAEP-CROCE), donde especialistas de FAS/TLA, IMAR Sistemas, Medina Legal y la Secretaría de Economía analizaron los desafíos de la Manifestación de Valor Electrónica, los expedientes digitales, la propiedad industrial y los permisos de importación.
El encuentro se desarrolló en el marco del Comité Regional Operativo de Comercio Exterior (CROCE), iniciativa conjunta de la UPAEP y el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología Región Sur (COMCE Sur). Este organismo vincula a empresas, academia y autoridades para identificar obstáculos aduaneros y logísticos y proponer soluciones para facilitar el comercio internacional.
La sesión fue moderada por Emma Pérez, de CALTEN GROUP, y contó con la participación de Ignacio Yáñez, Jorge Enrique Icaza Martínez, Alfredo Medina y Elena Medina Castellanos.
Manifestación de Valor Electrónica exige preparación
Ignacio Yáñez, especialista de FAS/TLA, señaló que las empresas deben acreditar correctamente el valor declarado de sus mercancías, especialmente cuando existen operaciones entre partes relacionadas, ajustes de precios y notas de crédito.
El especialista destacó la importancia de analizar la naturaleza de cada nota de crédito antes de determinar sus efectos sobre el valor en aduana. Un ajuste al margen del negocio no necesariamente tiene las mismas consecuencias que una modificación al precio de las mercancías, por lo que se requiere revisar la documentación y su congruencia con las políticas de precios de transferencia.
También advirtió que las empresas deben prepararse con anticipación para cumplir las obligaciones relacionadas con la Manifestación de Valor Electrónica. Durante el panel se señaló que los compromisos documentales correspondientes al ejercicio 2026 deben atenderse desde el inicio, pues una revisión posterior podría exigir información de operaciones realizadas años atrás.
La falta de evidencia suficiente puede aumentar la exposición a sanciones y dificultar la defensa ante los requerimientos de la autoridad. Por ello, Yáñez subrayó la necesidad de comunicar estos riesgos a los niveles directivos y destinar recursos para atenderlos.
Expedientes digitales para acreditar cada operación
Jorge Enrique Icaza Martínez, de IMAR Sistemas, explicó que contar con una plataforma electrónica no garantiza por sí mismo el cumplimiento documental. Las empresas deben conservar los archivos conforme a su origen y mantenerlos organizados para facilitar su consulta.
El especialista destacó tres elementos: trazabilidad, materialidad y documentación. La trazabilidad permite reconstruir el recorrido de las operaciones; la materialidad ayuda a demostrar que efectivamente ocurrieron, y los documentos reúnen la evidencia que respalda cada transacción.
En el caso de los pedimentos, señaló que no basta con conservar una representación impresa o un archivo PDF proporcionado por un tercero. También es necesario identificar y resguardar los archivos electrónicos originales correspondientes, incluidos los comprobantes de validación y pago, según cada operación.
Asimismo, recomendó recurrir a la información oficial disponible para reconstruir operaciones anteriores cuando sea necesario atender una auditoría. Mantener los registros relacionados con sus soportes facilita responder con precisión a las solicitudes de la autoridad.
Protección de marcas y permisos de importación
Alfredo Medina, de Medina Legal, abordó los riesgos que enfrentan importadores y distribuidores cuando las mercancías incorporan marcas cuyos derechos no están debidamente acreditados. Recomendó revisar las autorizaciones de uso, los contratos de licencia y los acuerdos de distribución, además de mantener actualizada la información sobre las marcas y sus titulares.
La falta de documentos que acrediten la legitimidad de las operaciones puede ocasionar retenciones, retrasos comerciales y pérdidas económicas. Por ello, destacó la importancia de atender las alertas de las autoridades y coordinar las áreas jurídica, comercial y aduanera para anticipar posibles controversias.
Por su parte, Elena Medina Castellanos, de la Secretaría de Economía, centró su intervención en el cumplimiento de los programas y permisos de comercio exterior, incluidos los mecanismos de importación temporal y la Regla Octava.
Entre los aspectos que señaló se encuentran la actualización de los domicilios registrados, la presentación de reportes y el seguimiento de los compromisos asociados a los programas autorizados. También destacó la importancia de revisar la trazabilidad de las mercancías y cumplir los plazos establecidos para su retorno cuando corresponda.
La funcionaria recomendó revisar las reglas y los anexos aplicables, integrar los soportes en el orden solicitado y presentar solicitudes completas para evitar requerimientos adicionales que retrasen su resolución.
La prevención como parte de la operación diaria
Las intervenciones coincidieron en que el cumplimiento aduanero requiere más que entregar documentos cuando la autoridad los solicita. Las empresas necesitan mantener evidencia verificable, conocer las obligaciones aplicables y coordinar las áreas que participan en cada operación.
La organización de expedientes electrónicos, los controles internos y la asesoría especializada pueden ayudar a prevenir contingencias, atender auditorías y proteger la continuidad comercial. Anticiparse a las revisiones permite detectar inconsistencias y evitar reconstruir años de documentación cuando ya existe un requerimiento.
















