La accesibilidad y la disponibilidad destacan entre los argumentos a favor de estas herramientas.
La atención profesional, el manejo de crisis y la ética marcan sus principales límites.
La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta a la que algunas personas recurren para buscar orientación emocional. Su disponibilidad y facilidad de acceso plantean nuevas preguntas sobre su papel en la salud mental y sobre los límites que debe tener frente a la atención psicológica profesional.
Ante este panorama, el grupo SPES Youth UPAEP, perteneciente a la Red de Jóvenes que Buscan la Verdad, realizó una sesión de debate para analizar si la inteligencia artificial puede sustituir la atención de un psicólogo.
Accesibilidad y disponibilidad, argumentos a favor
Manuel, Valeria y Alondra, estudiantes de la UPAEP, defendieron que la inteligencia artificial puede representar una alternativa para quienes enfrentan dificultades económicas para acceder a terapia. Señalaron que el costo de los servicios psicológicos y las limitaciones de la atención pública pueden convertirse en barreras para recibir acompañamiento.
Desde esta postura, destacaron que estas herramientas permiten consultar información y expresar sentimientos en cualquier momento del día. Su disponibilidad también puede ofrecer a algunas personas un espacio en el que se sientan más cómodas al hablar de sus emociones.
El equipo planteó que, ante el uso cada vez más extendido de estas tecnologías, es importante analizar sus posibilidades y considerar de qué manera podrían complementar los servicios de atención psicológica.
Los límites de la inteligencia artificial en la salud mental
Por su parte, Fátima, estudiante de Psicología UPAEP, junto con Ximena y Ana Guadalupe, también estudiantes de la Universidad, argumentaron que la atención psicológica requiere preparación profesional y capacidades que no pueden equipararse con las respuestas generadas por un chatbot.
Entre los puntos expuestos, señalaron la importancia de contar con profesionales capacitados para identificar necesidades específicas, atender situaciones de crisis y orientar el tratamiento de acuerdo con las características de cada persona. También advirtieron sobre el riesgo de desarrollar dependencia emocional cuando estas herramientas se convierten en la principal fuente de acompañamiento.
El equipo destacó, además, la responsabilidad ética que implica el ejercicio de la Psicología y la necesidad de reconocer los límites de la inteligencia artificial al abordar problemas relacionados con la salud mental.
Un debate sobre acceso y uso responsable
Durante la discusión, el equipo a favor insistió en que las condiciones económicas y sociales deben formar parte del análisis. Sus integrantes señalaron que el riesgo de generar dependencia no implica necesariamente descartar estas herramientas, sino reflexionar sobre sus alcances y las condiciones en las que se utilizan.
La sesión permitió contrastar las ventajas de acceso y disponibilidad de la inteligencia artificial con los desafíos que plantea su uso en la atención psicológica. También abrió una reflexión sobre la manera en que la tecnología puede incorporarse a un ámbito sensible como la salud mental sin perder de vista las necesidades de las personas.
A través de este ejercicio, SPES Youth UPAEP propició el intercambio de argumentos sobre el papel de la inteligencia artificial en el acompañamiento emocional, así como sobre la importancia de distinguir entre una herramienta de apoyo y la atención brindada por profesionales de la Psicología.
















