Neurociencias y danza: el cuerpo como espacio de conexión
16/10/2026
Autor: Juan Pablo Miramón Briones
Foto: María Fernanda Hernández Pérez

Especialistas analizaron cómo el movimiento y la percepción corporal influyen en la atención, las emociones y la interacción social.

El colectivo TACo presentó investigaciones que relacionan danza, actividad cerebral y respuestas del sistema nervioso durante experiencias artísticas.

En el marco del 1er Simposio Internacional de Educación Artística, modalidad Danza, organizado por la UPAEP, el colectivo TACo, Transdisciplina, Arte y Cognición, presentó la conferencia “Artes del cuerpo: una mirada desde las neurociencias”, en la que se abordó la relación entre las artes vivas, las ciencias cognitivas y la experiencia corporal.

La participación estuvo a cargo de Jimena González Grandón, médica cirujana y doctora en Filosofía de las Ciencias Cognitivas, y Katia Castañeda, artista interdisciplinaria vinculada con el teatro, la danza y las prácticas experimentales. Ambas plantearon la importancia de establecer un diálogo entre el conocimiento científico y las prácticas artísticas relacionadas con el cuerpo.

El cuerpo como espacio de percepción

Uno de los conceptos centrales fue la presencia, entendida como la capacidad de atender las propias sensaciones y aquello que ocurre en el entorno. Desde esta perspectiva, las artes del cuerpo pueden favorecer la sensibilidad corporal y fortalecer la interacción social.

Las especialistas explicaron que esta experiencia involucra procesos como la propiocepción, la cinestesia, el equilibrio y la interocepción, que permite reconocer estados internos como la respiración, los latidos cardíacos y otros cambios fisiológicos.

También abordaron la cognición encarnada, perspectiva que plantea que los procesos mentales no dependen exclusivamente del cerebro, sino de la interacción entre cuerpo, entorno y relaciones sociales. En este sentido, la danza y otras artes vivas pueden convertirse en formas de conocimiento y aprendizaje.

Las conferencistas destacaron además la plasticidad del sistema nervioso, que permite aprender y modificar patrones a lo largo de la vida mediante experiencias que involucren movimiento, atención, imaginación y conciencia corporal.

Investigar la interacción entre cuerpos

El colectivo TACo compartió investigaciones en las que se han utilizado electroencefalogramas y registros del sistema nervioso autónomo para estudiar la interacción entre intérpretes durante experiencias performáticas.

Las especialistas señalaron que la sincronización durante la improvisación no surge únicamente de manera espontánea, sino que requiere entrenamiento, atención al propio cuerpo, percepción del espacio y capacidad para responder al movimiento de otras personas.

Entre los proyectos presentados destacó un dispositivo construido con pianos conectados mediante cuerdas de nailon, que genera vibraciones y sonidos a través del contacto corporal. La propuesta ha sido utilizada con distintos participantes, incluidos niños y personas con discapacidad, para favorecer experiencias de exploración y creación colectiva.

Las artes vivas también pueden llegar al aula

Durante la sesión de preguntas, una docente de primeras infancias planteó cómo trasladar estos conocimientos a espacios educativos como maternal, preescolar y primaria baja.

Las especialistas señalaron que la educación corporal y sensorial puede abordarse desde edades tempranas mediante movimiento, juego, ritmo, exploración del espacio y reconocimiento de las propias sensaciones.

De esta manera, la conferencia destacó que las artes vivas pueden ser no solo una disciplina artística, sino un espacio para desarrollar atención, percepción, interacción y nuevas formas de construir conocimiento.

El trabajo del colectivo TACo propone así una mirada en la que cuerpo, movimiento, sistema nervioso, emociones y entorno forman parte de una misma experiencia y pueden estudiarse desde el diálogo entre arte y ciencia.