La danza como espacio de formación, reflexión y transformación en Puebla
13/10/2026
Autor: Arantxa Curis López
Foto: María Fernanda Hernández Pérez

La enseñanza requiere integrar técnica, disciplina y dimensiones emocionales, creativas y sociales.

Especialistas plantearon fortalecer redes entre artistas, academias e instituciones para ampliar oportunidades en el estado.

En el marco del 1er Simposio Internacional de Educación Artística, modalidad Danza, especialistas de distintas instituciones participaron en el panel “Pedagogías y metodologías en la formación dancística: diálogos entre los contextos formativos alternativos y los modelos de licenciatura”, donde analizaron los retos actuales de la enseñanza, la profesionalización del sector y las nuevas necesidades de quienes se forman en esta disciplina.

El panel contó con la participación de Ana Patricia Farfán Brio, coreógrafa, docente e investigadora y coordinadora de la Licenciatura en Danza de la Universidad de las Américas Puebla; Carlos Sisti, coreógrafo, maestro y director del CES y Sisti Dance Place; y Rodrigo Valderas Vera, comunicólogo, director, formador y creador escénico. La conversación fue conducida por Lourdes Roth López, artista, gestora, docente y Coordinadora de Danza del CREA UPAEP.

Una formación que trasciende la técnica

Los ponentes coincidieron en que la enseñanza de la danza debe integrar aspectos humanos, emocionales, creativos y sociales. Carlos Sisti destacó la importancia de combinar estructura técnica, disciplina y trabajo emocional, mientras que Ana Patricia Farfán habló de escuchar la propia corporalidad y reconocer el cuerpo como un territorio de conocimiento.

Los participantes señalaron que las nuevas generaciones tienen contextos y necesidades diferentes, por lo que las metodologías deben actualizarse constantemente. En este sentido, Farfán destacó que la danza puede ser un medio para reflexionar sobre la sociedad, ya que los procesos creativos desarrollan habilidades como la colaboración, la negociación y la construcción colectiva.

Entre los retos identificados está la percepción de que las artes continúan siendo consideradas por algunos sectores como un hobby y no como una profesión. También se habló de la presión por obtener resultados rápidos, especialmente en el desarrollo técnico.

Carlos Sisti señaló que es necesario encontrar un equilibrio entre la exigencia y el acompañamiento de los estudiantes. Por su parte, Farfán habló sobre los estereotipos alrededor de la figura del bailarín, pues existen múltiples posibilidades de creación, investigación y participación más allá del escenario.

La voz propia como parte del proceso creativo

Durante el diálogo, los especialistas destacaron la importancia de que los estudiantes desarrollen una voz propia y aprendan a reflexionar, cuestionar, experimentar y trabajar colectivamente, además de enfrentarse a la incertidumbre propia de los procesos creativos.

En las academias, señalaron, muchos niños y jóvenes llegan a la danza a través de videos, redes sociales, amigos o familiares. En este contexto, resaltaron como positivo que madres y padres participen en actividades artísticas junto con sus hijos.

Puebla busca fortalecer su comunidad dancística

Durante la ronda de preguntas, un alumno planteó cuáles son los retos para profesionalizar la docencia en danza y generar mayores oportunidades laborales para los artistas, especialmente en Puebla.

Los participantes coincidieron en la necesidad de fortalecer la profesionalización y fomentar la colaboración entre artistas, instituciones y academias. También señalaron que no todos los bailarines deben dedicarse a la docencia y que cada profesional necesita reconocer sus capacidades y áreas de conocimiento.

Asimismo, destacaron el potencial de Puebla como una ciudad con una importante comunidad artística y plantearon construir una identidad propia para la danza en el estado, generar oportunidades laborales y reducir la dependencia de la centralización artística en la Ciudad de México.

Finalmente, los ponentes coincidieron en que imaginar, planear y construir colectivamente el futuro de la danza permitirá fortalecer al gremio y ampliar las posibilidades para las nuevas generaciones.

El panel concluyó con un llamado a mantener abiertos los espacios de diálogo, reflexión y encuentro, pues la transformación del sector requiere participación, colaboración y disposición para cuestionar las formas tradicionales de enseñar y entender la danza.