Bioestimulación, una aliada frente al estrés agrícola
15/10/2026
Autor: Ilse Paola Rodríguez Vázquez
Foto: Valeria Vilchis Reyes

Eduardo Díaz explicó cómo temperatura, sequía, salinidad y enfermedades afectan el equilibrio fisiológico de los cultivos.

El especialista destacó la importancia de combinar estas herramientas con nutrición adecuada para mantener rendimiento y calidad.

En el marco del Día Internacional del Maíz, se llevó a cabo en la UPAEP una conferencia sobre la importancia de la bioestimulación en la agricultura y su relación con los desafíos que enfrenta actualmente el campo, particularmente ante las variaciones en las condiciones climáticas.

La conferencia estuvo a cargo de Eduardo Díaz, ingeniero agrónomo con especialidad en Agricultura Tropical y maestro en Ciencias de Protección Vegetal por la Universidad Autónoma de Chapingo. Cuenta con más de 12 años de experiencia profesional en nutrición y bioestimulación vegetal, así como en sanidad agrícola. Actualmente se desempeña como coordinador de Investigación y Desarrollo en Vegetal Prizm.

Durante su participación, explicó que la bioestimulación no es un concepto reciente, pues desde hace años los agricultores han utilizado diferentes recursos para ayudar a los cultivos a enfrentar condiciones desfavorables. Sin embargo, señaló que los retos actuales requieren soluciones cada vez más específicas.

El reto de mantener el equilibrio fisiológico

Uno de los principales temas abordados fue el estrés vegetal, provocado por factores como temperaturas extremas, falta de agua, salinidad, plagas, enfermedades y condiciones adversas del suelo.

El especialista explicó que, ante estos escenarios, los cultivos pueden destinar parte de su energía a responder a las condiciones desfavorables, lo que reduce los recursos disponibles para procesos relacionados con su crecimiento y productividad.

En este contexto, señaló que los bioestimulantes buscan favorecer determinados procesos fisiológicos durante los periodos de estrés. No obstante, subrayó que su uso debe acompañarse de una nutrición adecuada, debido a que los cultivos necesitan disponer de los nutrientes necesarios para responder de manera correcta.

Otro de los puntos centrales fue la relación entre fotosíntesis, respiración y transpiración, tres procesos fundamentales para el funcionamiento de los cultivos. La fotosíntesis permite producir energía a partir de la luz; la respiración participa en su aprovechamiento, mientras que la transpiración contribuye a regular la temperatura y al transporte de agua y nutrientes.

Díaz explicó que estos procesos requieren un equilibrio. Por ejemplo, los estomas deben abrirse para permitir el intercambio de gases necesario durante la fotosíntesis, pero esta apertura también puede incrementar la pérdida de agua mediante la transpiración.

Por ello, indicó que uno de los objetivos de los bioestimulantes es favorecer una respuesta fisiológica más eficiente ante determinadas condiciones ambientales.

Calcio y respuesta ante condiciones adversas

Durante la conferencia, Eduardo Díaz también explicó la función del calcio dentro de los cultivos. Además de contribuir a la estructura celular, este elemento participa como una señal que permite activar respuestas ante determinados ataques o situaciones desfavorables.

Finalmente, abordó las diferencias entre fitohormonas, fitorreguladores y bioestimulantes. Las primeras son compuestos producidos naturalmente por los cultivos; los segundos son sustancias desarrolladas por el ser humano que pueden generar efectos similares a determinadas hormonas vegetales, mientras que los bioestimulantes pueden elaborarse a partir de diversos componentes orgánicos y microorganismos.

La conferencia en la UPAEP permitió destacar la necesidad de continuar desarrollando conocimientos y tecnologías que respondan a las condiciones actuales del campo. Ante escenarios ambientales cada vez más exigentes, estas herramientas pueden contribuir al rendimiento y la calidad de los cultivos cuando se integran con una nutrición y un manejo adecuados.