La conferencia abordó la prevención del abuso sexual infantil, la detección de señales de alerta y el acompañamiento ante el trauma.
La especialista María del Rosario destacó el papel de las familias y las escuelas en la protección de niñas y niños.
La UPAEP fue sede del lanzamiento de la Red “Cuéntalo, Tejiendo Espacios Seguros”, iniciativa que busca generar conciencia sobre la prevención y atención del abuso sexual infantil. Como parte de las actividades, María del Rosario Alfaro Martínez, directora ejecutiva de Guardianes, un programa de la organización civil mexicana Afectividad y Sexualidad, A.C., impartió una conferencia magistral sobre la construcción de entornos protectores, la identificación temprana de señales de alerta y el acompañamiento sensible a menores que han vivido situaciones de violencia.
Durante la ponencia, la especialista explicó que el abuso sexual infantil puede involucrar relaciones de poder y control, incluso cuando ocurre entre menores de edad. Para comprender estas dinámicas, expuso tres asimetrías: la de conocimiento, relacionada con la comprensión de la sexualidad y sus implicaciones; la de poder, vinculada con diferencias de edad, fuerza, roles o manipulación; y la de gratificación, cuando la conducta responde al beneficio o satisfacción de quien agrede.
La familia, primer espacio de protección
Alfaro Martínez señaló que el trauma no se limita al acontecimiento vivido, sino que también depende de las experiencias y respuestas que lo rodean. Entre las formas abordadas se encuentran el trauma de shock, el relacional y el del desarrollo, además de situaciones de estrés social que pueden afectar el bienestar de niñas, niños y adolescentes.
Ante este panorama, destacó la importancia de fortalecer las competencias parentales mediante la calidez emocional, la crianza respetuosa, la disciplina positiva y la protección física y emocional.
También presentó el concepto de hogar neuroseguro, un entorno que favorece la sensación de calma y seguridad sin recurrir únicamente a la vigilancia o las prohibiciones. Para construirlo, recomendó establecer rutinas, reducir el estrés y el ruido en casa, fomentar la autorregulación emocional y ofrecer una presencia adulta serena, con un tono de voz tranquilo y una comunicación afectuosa.
Escuelas atentas y acompañamiento sin revictimizar
María del Rosario subrayó que los centros educativos también cumplen una función esencial en la prevención y detección temprana de posibles situaciones de violencia. Por ello, invitó a docentes y personal escolar a prestar atención a cambios repentinos de conducta, aislamiento, miedo o agresividad, así como a otras manifestaciones emocionales y físicas que puedan indicar malestar.
Ante estas señales, señaló la importancia de aplicar los protocolos institucionales correspondientes, evitar minimizar lo que expresa el menor y no confrontarlo ni someterlo a preguntas que puedan generar revictimización.
Como parte de la conferencia, Guardianes compartió pautas de acompañamiento inicial para atender a niñas y niños que revelen una experiencia de abuso. Estas incluyen mantener la calma, escuchar y creer en su relato sin cuestionamientos, ayudarles a recuperar la tranquilidad, atender sus necesidades inmediatas de seguridad y consuelo, y dejar claro que no son responsables de lo ocurrido.
Con el lanzamiento de “Cuéntalo, Tejiendo Espacios Seguros”, la actividad puso énfasis en la responsabilidad compartida de familias, escuelas e instituciones para fortalecer la prevención, reconocer las señales de alerta y brindar atención respetuosa a la infancia.
















