Monseñor Felipe Pozos Lorenzini ofició la misa de acción de gracias por los 13 años de gestión del Doctor Emilio Baños Ardavín y encomendó la nueva gestión del Doctor Jorge Medina.
La comunidad universitaria se reunió para celebrar la transición en la Rectoría, marcando el fin de los 13 años de servicio del Doctor Emilio Baños Ardavín y el inicio del rectorado del Doctor Jorge Medina Delgadillo. La ceremonia litúrgica fue presidida por Monseñor Felipe Pozos Lorenzini, Obispo de Ciudad Obregón, en un ambiente de gratitud y compromiso institucional.
Un legado de 13 años de servicio
Durante la homilía, se recordó que la gestión de Baños Ardavín comenzó un 15 de agosto, hace poco más de una década, poniendo su labor bajo una mirada de fe. Bajo su liderazgo, la institución navegó diversas etapas a lo largo de sus 53 años de historia, consolidando su identidad católica y excelencia académica. El Obispo destacó que esta transición no es casualidad, sino un acto de providencia para la universidad.
El compromiso de la nueva gestión
Al dirigirse al nuevo Rector, Monseñor Pozos Lorenzini enfatizó que su labor debe basarse en la oración y el espíritu de servicio. "Sé rector de oración; la primera misión de un rector es orar por la universidad", instó el prelado, recordando que la carga de la responsabilidad se sobrelleva confiando en el Señor. Se exhortó a Jorge Medina a no tener miedo ante este nuevo paso en su trayectoria profesional.
El Obispo subrayó que el "programa de vida" para el nuevo equipo directivo debe incluir compasión, humildad, afabilidad y paciencia. Estos valores buscan fortalecer la unión institucional y asegurar que la obra continúe el sueño de los fundadores. La unidad y el perdón fueron señalados como pilares para el éxito de esta nueva etapa que hoy comienza.
La excelencia y la misión trascendente
Durante su mensaje Pozos Lorenzini, recalcó que el éxito académico, como la obtención de maestrías o doctorados, son etapas necesarias pero no la meta final. Monseñor citó al finado Fundador, el Ingeniero José Antonio Quintana, recordando que la labor más importante de las autoridades es velar por la formación integral y el bien de los alumnos.
"La meta es que el alumno llegue al cielo", afirmó el Obispo, haciendo un llamado a mantener el rigor científico sin perder de vista que Cristo debe ser el centro. Este enfoque define el carácter distintivo de la universidad frente a los retos del futuro. La labor docente y administrativa se reafirmó como un camino de servicio hacia la comunidad estudiantil.
La ceremonia incluyó un acto de consagración a la Virgen de Guadalupe, reafirmando que la Institución se encuentra bajo su protección desde su origen. Con este acto litúrgico, la Universidad cierra un ciclo de transformación y se proyecta hacia los próximos años con una visión renovada. La comunidad universitaria inicia así un periodo de continuidad y crecimiento, manteniendo firme su compromiso con la sociedad y su identidad fundacional.
















