La Catrina llegó al CESAT
03/11/2026
Autor: CESAT
Foto: Cortesía

Calaverita literaria CESAT–UPAEP · Día de Muertos 2026

Por los pasillos de UPAEP,
la Catrina apareció,
con su vestido elegante
y una lista que enseñó.


—Vengo por los del CESAT,
ya los vine a visitar;
me dijeron que entre pruebas
¡no paran de trabajar!


Irving salió a recibirla,
con su bata y seriedad:
—Aquí hacemos los ensayos
con rigor y calidad.


—¡Pues te vienes al panteón!
—le gritó la calavera.
—Primero hacemos las pruebas,
¡con calidad de primera!


Eloína tomó las muestras,
preparó todo el material;
la Huesuda quedó asombrada:
—¡Este trabajo es profesional!


—Vente conmigo, ingeniera,
que ya te llegó tu hora.
—¡Espere a que acabe las pruebas,
que el resultado mi cliente espera!


Jisel tenía tantos pendientes
que no podía ni voltear;
la Calaca, desesperada,
se sentó para esperar.


—¡Ya me cansé de esta espera!
—gritó con desesperación.
—¡Pues apúntese en la lista,
que hay trabajo por montón!


Martha revisaba documentos
con paciencia y precisión,
cuidando que cada registro
cumpliera con la acreditación.


—¡Vámonos ya, querida Martha!
—dijo la Muerte al pasar.
—¿Y la evidencia de trazabilidad?
¡Sin eso no puedo firmar!


Eduardo estaba en maquinado,
preparando cada pieza;
la Catrina pidió un ataúd
de extraordinaria dureza.


—Lo quiero fuerte y resistente,
que me dure una eternidad.
—¡Se lo hacemos a la medida,
con ingeniería y calidad!


Y como cuida la seguridad,
la higiene y la prevención,
cuando apareció la Calaca,
¡le dio una buena inducción!


Johnny luchaba con el ERP,
buscando información;
la Calaca pidió sus datos
para hacer la facturación.


—Si no aparece en el sistema,
no lo puedo confirmar.
—¡Pues ni muerta me libro del ERP!
¡Mejor me voy a descansar!


Gaby llevaba las facturas,
las compras y la cobranza;
la Flaca pidió un descuento
y Gaby le dio esperanza.


—¿Me comparte su RFC,
su régimen y dirección?
—¡Vengo a llevarme sus almas,
no a pedir facturación!


Juan Carlos, muy comercial,
sus prospectos revisaba,
mientras buscaba nuevos clientes
y cotizaciones preparaba.


Elvira, con gran empeño,
a los clientes atendía;
y entre llamadas y propuestas,
más negocios conseguía.


—¡Vénganse conmigo al panteón!
—les dijo la Calavera.
—¿Qué servicio necesita?
¡Le cotizamos cuando quiera!


Keren recibía materiales
y los maquinados atendía,
revisando cada entrega
con cuidado y energía.


La Catrina llegó con una pieza
que quería procesar:
—¿Me la reciben ahorita?
—¡Primero hay que registrar!


Beto revisaba las cuentas,
los pagos y la operación;
la Calaca pidió dinero
para su última expedición.


—Primero autorizo el pago,
reviso cada cantidad.
—¡Mejor me voy sin un peso!
¡Aquí sí hay formalidad!


Ángel, el buen abogado,
a la Muerte cuestionó:
—¿Trae orden para llevárselos?
¿Quién su salida autorizó?


La Catrina, preocupada,
su guadaña hasta escondió:
—¡Yo venía por sus almas,
pero un juicio me salió!


Carmen revisó las cuentas
con absoluta precisión;
la Flaca vio los números
y perdió hasta la razón.


—¡Con tantos gastos y cuentas,
esto no puede seguir!
—¡Pues haga bien su presupuesto
antes de venir por mí!


Adrián estaba en su oficina,
con sus metas y su plan:
más clientes, más proyectos,
¡y las ventas que vendrán!


—¡Vámonos ya, jefe mío!
—dijo la Muerte al entrar.
—¿Ya revisaste el presupuesto?
¡Hay mucho por facturar!


Jorge pidió los resultados
con firmeza y atención;
la Flaca sacó su libreta
y empezó la evaluación.


—¿Ya crecieron las ventas?
¿Hay clientes por recuperar?
—¡Con este equipo, hasta la Muerte
se nos va a prospectar!


En el CESAT hay ofrenda,
con cempasúchil y color,
papel picado y recuerdos,
frutas y velitas de amor.


La Catrina, al contemplarla,
se quedó maravillada:
—¡Con una ofrenda tan bonita,
hasta me siento invitada!


La Catrina, ya cansada,
se sentó a reconsiderar:
—¡Yo venía por sus vidas
y acabé por cotizar!


—Tienen ciencia y experiencia,
gran preparación y calidad;
con sus pruebas y acreditaciones,
¡trabajan con seriedad!


La Calaca, sorprendida,
ya no supo qué argumentar:
—¡Con semejante equipo técnico,
aquí no me puedo arriesgar!


La Catrina, convencida,
ya no quiso discutir:
—¡Con el equipo que aquí tienen,
hasta yo quiero venir!


—Entre ciencia y experiencia,
sus resultados hablan ya;
¡que se prepare la Muerte,
que el CESAT va por más!


¡El servicio es el negocio,
y el CESAT, calidad!
¡Con talento y excelencia,
vamos por más y más!