En Puebla, hay casos de depresión, ansiedad y violencia contra las mujeres.
Expertos recomiendan detectar cambios de comportamiento, escuchar sin juzgar y acudir a especialistas cuando sea necesario.
La familia puede convertirse en un factor de protección para la salud mental cuando ofrece escucha, confianza y acompañamiento. Sin embargo, el estrés cotidiano, la violencia, la falta de comunicación y el uso excesivo de pantallas pueden debilitar estos vínculos, advirtieron expertos de la UPAEP.
Los integrantes de la Facultad de Ciencias para la Familia y el Centro de Estudios de Familia y Sociedad (CEFAS) de la UPAEP destacaron la importancia de prevenir los problemas de salud mental desde el hogar y construir redes de apoyo con las escuelas, las comunidades y las instituciones públicas.
Depresión, ansiedad y violencia, retos para Puebla
Gabriela Lechuga Blázquez, Directora del CEFAS, señaló que Puebla enfrenta una crisis silenciosa, pues muchas familias buscan orientación hasta que los problemas afectan de manera importante la convivencia de sus integrantes.
De acuerdo con los datos del INEGI presentados por la académica, 14.5% de la población adulta en Puebla tiene indicios de depresión y 21% presenta prevalencia de ansiedad. Además, 15.4% reporta alguna limitación cotidiana o condición de salud mental y emocional que afecta su vida personal.
La experta detalló cifras relacionadas con la violencia contra las mujeres: 70.8% ha experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida, mientras que 10.6% ha sufrido violencia familiar directa. Asimismo, 51.6% ha vivido violencia psicológica.
Lo anterior afecta el bienestar emocional de quienes experimentan alguna forma de violencia y dificulta que niñas, niños y adolescentes crezcan en ambientes seguros.
La escucha y el acompañamiento protegen el bienestar
Miguel Omar Salazar, doctor en Psicología y profesor de la Universidad de San Sebastián, de Chile, explicó que la investigación internacional destaca la importancia de contar con vínculos familiares fuertes para lograr el bienestar infantil y adolescente.
El académico compartió hallazgos de estudios realizados en más de 40 países, con información de más de 128 mil niñas, niños y adolescentes. Entre los factores identificados, la percepción de soledad se relaciona con una menor satisfacción con la vida y un menor bienestar psicológico.
También señaló que el bienestar tiende a disminuir durante la adolescencia y que las niñas suelen reportar niveles más bajos que los niños. Por ello, consideró fundamental fortalecer las estrategias de acompañamiento familiar y atender los factores sociales que afectan a las personas cuidadoras.
Salazar agregó que el cuidado no debe recaer únicamente en las familias. Las escuelas, las comunidades, las universidades y los gobiernos pueden colaborar para construir entornos que favorezcan la salud mental y permitan actuar antes de que los problemas se agraven.
Reconocer las señales de alerta y buscar ayuda
María Cristina Pérez Grados, profesora de la Facultad de Ciencias para la Familia, llamó a identificar los cambios de comportamiento que podrían indicar malestar emocional, como el aislamiento, la irritabilidad persistente, las dificultades para dormir y la pérdida de interés en actividades habituales.
La académica aclaró que estas señales no confirman por sí solas un diagnóstico, pero requieren atención cuando persisten, aumentan o interfieren con las actividades cotidianas. En esos casos, recomendó buscar una valoración profesional sin esperar a que la situación llegue a una crisis.
También enfatizó que escuchar sin juzgar, validar las emociones y ofrecer ayuda concreta son acciones que cualquier integrante de la familia puede realizar. Cuando una persona expresa deseos de morir o de hacerse daño, es necesario buscar ayuda inmediata para proteger su integridad.
Familias disponibles, no perfectas
María Teresa Salinas Martínez, Directora de la Facultad de Ciencias para la Familia de la UPAEP, sostuvo que el objetivo no es construir familias perfectas, sino familias disponibles, capaces de generar espacios de encuentro y comunicación.
Entre las recomendaciones, propuso moderar el uso de dispositivos electrónicos durante la convivencia, abrir conversaciones sobre las emociones y fortalecer los vínculos entre todos los integrantes del hogar. También destacó la corresponsabilidad en las tareas de cuidado y la necesidad de condiciones laborales que permitan dedicar tiempo a la vida familiar.
La académica recordó que la Facultad cuenta con programas de formación, entre ellos la Licenciatura en Ciencias para la Familia y las maestrías en Ciencias para la Familia y en Orientación y Desarrollo Familiar, dirigidos a quienes buscan profundizar en estos temas.
Los especialistas coincidieron en que pedir ayuda profesional no significa que una familia haya fracasado, sino reconocer que algunas situaciones requieren conocimientos y recursos especializados. Por ello, llamaron a hablar de salud mental sin prejuicios y a fortalecer las redes de apoyo desde la prevención.
Finalmente, la UPAEP anunció que se efectuará la conferencia La familia que cuida sana la comunidad, impartida por Miguel Omar Salazar, el jueves 29 de octubre a las 19:00 horas, en modalidad híbrida. La sesión presencial se realizará en la sala T201 y la información para conectarse por Zoom estará disponible en la página de Facebook Familias UPAEP. La actividad será gratuita y estará dirigida a padres de familia.
















