Venezuela enfrenta su crisis más profunda tras los históricos sismos del 24 de julio; en UPAEP, nos unimos al dolor de nuestros hermanos venezolanos y extendemos nuestra mano solidaria.
Venezuela atraviesa el desastre natural más grave de los últimos 125 años, tras sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que han dejado a Caracas y a La Guaira —declarada en “estado cero”— prácticamente en ruinas. Con más de 300 edificios colapsados y una cifra de personas desaparecidas que se cuenta por miles, la situación se agrava por la falta de maquinaria pesada y por una respuesta oficial que Luis describe como “lenta”. Ante este panorama, la sociedad civil y rescatistas internacionales, como los Topos de México, encabezan las labores de salvamento entre los escombros.
Santiago Malaver, estudiante de Comunicación y Medios Digitales, describe la desolación de su pueblo como una “mirada muerta, sin aliento, pero sabiendo que de esta va a salir”. Santiago subraya que la urgencia actual no es solo la comida, sino la atención médica, un sector que “siempre ha estado paralizado”; por ello, invita a donar “insumos médicos… medicinas, gasas, alcohol, muletas y ventiladores para las personas enfermas”. Además, agradece profundamente el respaldo en México, donde se siente “amado, tranquilo y respaldado” por una comunidad que le recuerda que “esta es su casa”.
Por su parte, Luis Paredes, Asesor de Reclutamiento y Selección de Personal, quien ha formado parte de la Universidad desde hace siete años, vive este dolor con “una mezcla de sentimientos tristes, de nervios y de angustia” desde la distancia. Luis resalta la valentía de sus compatriotas y señala que, ante la tragedia, “aquí no hay partido político, aquí no hay bandera religiosa… aquí es ayudar a mi hermano venezolano y ya”. Se reconoce como un “chamo o pana venezolano” que confía plenamente en la “gente bondadosa y solidaria” de nuestra Universidad para canalizar la ayuda necesaria hacia su país.
En UPAEP, nos enorgullece contar con una comunidad venezolana que, como Santiago y Luis, forma parte fundamental de nuestra identidad universitaria. Luis agradece a esta “gran comunidad” que siempre ha estado pendiente de la situación de su país y que hoy tiene la oportunidad de ser un “centro de acopio importante en Puebla”. Su presencia nos impulsa a pasar de la empatía a la acción, reconociendo que la fraternidad que nos une como institución no conoce fronteras cuando un hermano lo necesita.
Hacemos un llamado urgente a toda la comunidad para solidarizarse mediante oraciones por las y los voluntarios y las personas sobrevivientes, así como a través de donaciones materiales. Santiago nos recuerda que “el mundo hoy tiene los ojos sobre Venezuela”, lo cual ofrece una luz de esperanza entre tanta muerte y tristeza. Es momento de demostrar nuestra esencia solidaria, brindando apoyo emocional y tangible para que nuestras hermanas y hermanos venezolanos sientan que no están solos en este doloroso proceso de reconstrucción.

















