In memoriam Antonio Quintana
05/01/2026
Autor: Noé Blancas

Cuando un profesor muere, muchas cosas

mueren también: su errancia en los salones,

su trazo efímero en los pizarrones,

su sombra en los pasillos, parca y briosa. 

 

Mas no muere la frase misteriosa,

semilla, acaso, de arduas discusiones;

no su ímpetu, su voz, ni las razones

de hacer del aula una trinchera honrosa.

 

Hoy tú partes, Quintana, y tu preclaro

bastión, la Universitas real, poblana,

es de la juventud legado caro.

 

Ingeniero de fe, fuiste, Quintana,

de líderes y libros, norte y faro,

mensajero de la Guadalupana.