La revocación de mandato (Segunda parte)
04/11/2026
Autor: Dr. Herminio S. de la Barquera y A.
Cargo: Profesor Investigador de la Escuela de Relaciones Internacionales

En nuestra columna anterior comenzamos a tratar el tema de la revocación de mandato, por lo que ahora terminaremos de exponer nuestras consideraciones al respecto. Ya hemos recorrido un camino en el que discutimos sobre la democracia representativa y la participativa; hemos definido lo que es la revocación de mandato, los objetivos que persigue y en qué países se pueden encontrar ejemplos. Ahora pasaremos a analizar qué ventajas y desventajas podemos encontrar en este mecanismo de consulta directa.

4. Ventajas y desventajas

Los estudios politológicos sugieren que la mayoría de las consultas revocatorias sirven más para desestabilizar a las élites rivales que para actuar como mecanismos de rendición de cuentas. También sirven para reafirmar al líder en el cargo, quien, de todas maneras, no estaba amenazado con tener que dejar el poder. En muchos casos, por el contrario, incluso cuando la revocación no prospera, el cargo en cuestión suele quedar debilitado, lo que puede derivar en inestabilidad política. En algunos de los ejemplos que se han estudiado (Perú, Colombia, Venezuela, México, Rumania, Estados Unidos y Moldavia), el procedimiento de revocación resultó contraproducente, independientemente de si el cargo electo permaneció en el puesto o no. En lugar de mejorar la gobernanza, estos procesos perjudicaron a la democracia, socavaron el debate público, exacerbaron la polarización política y desviaron recursos públicos.

Ventajas de la revocación de mandato:

  • Transmisión del poder no violenta: permite destituir a un gobierno impopular o incapaz de actuar sin tener que recurrir a la violencia ni provocar crisis constitucionales.
  • Mayor rendición de cuentas: los políticos saben que su mandato puede finalizar prematuramente en caso de mala gestión o pérdida de confianza, lo que refuerza su responsabilidad ante el poder legislativo y los ciudadanos.
  • Garantía de operatividad: si un gobierno se bloquea a sí mismo o pierde su mayoría parlamentaria, la destitución -que en algunos casos está vinculada a la elección de un sucesor- permite restablecer rápidamente un liderazgo estable.
  • Mecanismo de sanción democrática directa: en los sistemas que contemplan iniciativas ciudadanas para la destitución (por ejemplo, a nivel municipal en Alemania, cantonal en Suiza o mediante elecciones revocatorias en EE. UU.), los ciudadanos disponen de una vía directa para reaccionar ante errores graves.
  • Prevención del abuso de poder: la posibilidad de una destitución anticipada actúa como freno frente a las tendencias autocráticas y las conductas corruptas de los cargos públicos.

Desventajas:

Si un cargo público es destituido antes de finalizar su mandato ordinario, ya sea por decisión ciudadana o de alguna instancia gubernamental (como un cabildo, por ejemplo), surgen los siguientes inconvenientes:

  • Inestabilidad política y parálisis en la gestión: hasta que se elige a un sucesor y este se familiariza con el puesto, la administración suele quedar paralizada y los proyectos importantes sufren retrasos.
  • Elevados costos económicos: el procedimiento de destitución (a menudo vinculado a una consulta popular) y la consiguiente nueva elección suponen un gran gasto para el presupuesto público. Además, dependiendo del contexto jurídico, los políticos destituidos pueden tener derecho a percibir indemnizaciones transitorias o pensiones durante años.
  • División de la población: las campañas de destitución suelen desarrollarse con una gran carga emocional y pueden provocar profundas fracturas en la ciudadanía o en el seno del consejo municipal.
  • Obstáculos y riesgos jurídicos: los requisitos legales para que prospere un procedimiento de destitución se han establecido deliberadamente con umbrales muy exigentes. Si el proceso fracasa por un margen estrecho, el titular del cargo suele quedar políticamente muy debilitado, aunque permanezca en el puesto.

5. Conclusiones

En los regímenes no democráticos, no existe posibilidad alguna de revocar mandatos o, en su defecto, el mecanismo está hecho para otros fines. En los regímenes democráticos, si bien esta práctica no está muy extendida, su utilidad y practicidad depende de algunas condiciones de contexto. Si se echa a andar el procedimiento sin que haya una debilidad por parte del gobernante sujeto a la revocación o si no existe una iniciativa que legalmente tenga el peso político suficiente, la revocación no tiene sentido, pues entonces parecería que se trata de solamente entrar en campaña en momentos en que no discurren procesos electorales, lo que genera distractores, polarización en la opinión pública y gastos no necesarios.

No olvidemos que las oportunidades que tienen los ciudadanos de expresar el sentido de la sanción electoral se presentan cuando tienen lugar los procesos electorales regulares. El mecanismo de revocación de mandato puede provocar una mentalidad cortoplacista: por temor a ser destituidos antes del término legal, los gobiernos tienden a veces a tomar decisiones populares, pero perjudiciales a largo plazo (por ejemplo, implementar costosas medidas populistas poco antes de la fecha de una supuesta revocación). También puede traer consigo una falta de continuidad: el cambio constante de gobierno puede provocar que grandes proyectos a largo plazo (como infraestructura o reformas de largo aliento), se interrumpan, se descarten o se alteren una y otra vez.

Cuando los llamados a participar en una revocación de mandato fracasan, generalmente se debe a que las prácticas de democracia directa deben tener su origen en la base y no en la cúspide del poder político. Esto explica, en parte, por qué en Suiza existe una larga tradición en las prácticas de consulta a los ciudadanos, de la que en otras latitudes se carece. Así que, como en otros fenómenos de la vida política, el contexto hace la diferencia, como afirma Dieter Nohlen.

En este sentido, es importante distinguir los ámbitos en los que puede utilizarse la revocación de mandato:

  • Ámbito político: el término “revocación de mandato” se utiliza en el contexto de la destitución de alcaldes, administradores regionales u otros cargos políticos, casi siempre locales, ya sea por decisión del consejo municipal o de los ciudadanos con derecho a voto. A nivel nacional son muy pocos los casos de democracias consolidadas que tengan contemplada esta figura.
  • Organizaciones y sector económico: también es posible destituir a personas en asociaciones, parlamentos (por ejemplo, a los presidentes de comisiones) u órganos de gobierno de empresas (como juntas directivas o consejos de supervisión).

Si la iniciativa para celebrar estos procesos viene de la cúpula política, las probabilidades de que funcione efectivamente como un recurso que fortalezca la democracia son bajas. Por el contrario, si la revocación de mandato se encuentra apoyada desde la base sociopolítica, sus probabilidades de éxito son más amplias.

Por lo tanto, una vez expuestas estas conclusiones, creo que en México no tenemos, por el momento, las condiciones contextuales -de vivencia de la democracia, de cultura política e instituciones fuertes- que permitan que este mecanismo funcione. Me parece que es más urgente recuperar la democracia representativa y sus instituciones, que se han perdido o se han envilecido, en lugar de estar buscando mecanismos -como la revocación de mandato- que, en las actuales condiciones contextuales de México, no prometen funcionar como factores que fortalezcan la cultura política democrática o aumenten los niveles de exigencia frente a los actores políticos, sino que parecen ser instrumentos demagógicos para manipular a la opinión pública desde el poder político.