I. Introducción
Dentro de la historia de la filosofía, podemos ubicar en el siglo XVIII dos grandes revoluciones. La primera y más conocida es, sin duda, la Revolución francesa, sin embargo, la filosofía recibió grandes aportaciones del lado inglés-escocés. Donde podemos encontrar desde las más importantes teorías económicas, algunas de las más influyentes teorías políticas, hasta interesantes propuestas filosóficas. Sobre las propuestas filosóficas, podemos encontrar a grandes pensadores como Adam Smith, David Hume, John Locke y a quien estudiaremos, Thomas Reid, entre muchos más. Se dice que Thomas Reid es el fundador de la escuela escocesa del sentido común, quienes buscan luchar contra el sensismo de Locke, el idealismo de Berkeley y el escepticismo de Hume.
El sentido común, para la escuela escocesa, es el fundamento y la fuente de los primeros principios tanto del conocimiento como de la moral. Según Reid, dicho sentido común no está hecho de ideas, sino de ciertos mecanismos inherentes a la mente humana, a los cuales llamó primeros principios del sentido común. Hay dos formas básicas de entender al sentido común. La primera, como algo común a todos los seres humanos, es decir, como el más común de los sentidos. La segunda, como sensatez, la cual no parece ser tan común entre los seres humanos. Sin duda, las grandes aportaciones que hace Reid a la filosofía son antropológicas y sobre filosofía de la naturaleza.
II. Thomas Reid, vida y obra
Thomas Reid nace en 1710 en Kincardine shire, Escocia. Estudió en la Universidad de Aberdeen con George Turnbull. Cerca de 1736, Reid junto con John Stewart visitan Cambridge, Londres y Oxford, donde conocen a Nicolás Saunderson, un matemático y geómetra que marcó la vida de Thomas Reid, principalmente por su gran capacidad y su ceguera. Un año después fue nombrado ministro presbiteriano en New Machar, Aberdeen. A los treinta años Reid se casó con Elizabeth Reid, con quien tuvo nueve hijos, de los cuales solo su hija Martha pasó los cincuenta años. En 1748 publica un artículo en el volumen 45 de la revista filosófica Philosophical Transactions of the Royal Society, llamado Essay on Quantity. Reid recibe su doctorado en Teología en 1762 en la Mariscal Collage. Dos años más tarde publicó su obra An Inquiry into the Human Mind on the Principles of Common Sense, la cual alcanza gran éxito, por lo cual la reimprimen cuatro veces. En ese mismo año se vuelve catedrático de Glasgow y es nombrado miembro de la Glasgow Literary Society.
En 1774 Reid publica un artículo sobre la lógica aristotélica y en el 1775 un estudio sobre la edición de Joseph Priestley´s sobre David Hartley´s Observations on Man, His Frame, Duty, and Expectations. Para poder ubicar mejor a Thomas Reid, podemos decir que era contemporáneo de Immanuel Kant, quien en 1781 publica la primera gran crítica, a saber, la Crítica de la razón pura. Justo en 1785, Reid publica otra de sus grandes obras, conocida como: Essays on the Intellectual Powers of Man. Justo tres años después se publican al mismo tiempo tanto la Crítica de la razón práctica, como la obra de Reid Essays on the Active Powers of Man. En 1791 fallece la esposa de Thomas Reid. Y en 1796 Reid fallece.
III. El proyecto filosófico reideano
Como bien señalamos en la introducción, la filosofía de Thomas Reid es, sin duda, la filosofía del sentido común. Su proyecto filosófico tiene inicio en una clara filosofía de la mente, la cual, según Reid, es algo tan sofisticado como el cuerpo, aunque no es sencillo conocerla. La mente en sí tiene algo de divino. De forma que es necesario hacer una filosofía de la mente, considerando que el único modo de conocer el cuerpo y la mente es a través nuestros propios instrumentos, como ocurre respecto a la naturaleza, que la captamos por observación y experimentación.
Cada ser humano dispone de instrumentos con los que es capaz de estudiar tanto al cuerpo como a la mente. De forma que no solo tenemos los sentidos, sino que tenemos otras herramientas de las cuales valernos para conocer la mente, y tal es el caso de la conciencia. Reid dice que sobre el cuerpo hemos avanzado mucho, sobre todo a partir de Newton, y hace la analogía con el conocimiento de la mente, la cual se puede formular del siguiente modo: de la misma forma en que Newton avanzó en el conocimiento de los cuerpos por medio de las herramientas que disponía, de la misma forma debemos estudiar la mente.
Ahora bien, nosotros somos capaces de conocer el orden del mundo, así como también podemos descubrir lo universal o general en función de nuestras propias capacidades. Esto significa que la mente humana tiene la capacidad para percibir tanto el orden del mundo como las generalidades. Esto no sería posible si no hubiera unos principios en los cuales basarnos, i.e., unos principios de los cuales fiarnos para investigar la naturaleza y al ser humano. Estos principios, según Reid, son las máximas del sentido común.
Con lo cual es de notarse que Reid tiene en mente un concepto de filosofía según el cual esta es una justa interpretación de la naturaleza. Para Reid, así, el idealismo es una visión errada de la naturaleza. Pero su concepción de la filosofía no se reduce a ser una justa interpretación de la naturaleza, sino también una suerte de anatomía de la mente humana, a través de la cual se descubren esos principios del sentido común.
Para iniciar esta filosofía de la mente, dice Reid, es necesario ser introspectivos, al grado de que podamos interpretar correctamente los signos que la mente nos da. Uno de los primeros signos por los que decimos que es un ser racional es el lenguaje, entendiendo por este no solo la capacidad para pronunciar palabras, sino también para hilar diversas palabras con sentido. El error que ha cometido la filosofía de la mente a través de la historia es, según Thomas Reid, pensar de más las cosas sin prestar atención debida a los hechos que están presentes.
La filosofía de la mente que se ha creado, dice Reid, ha sido primitiva y más que solucionar problemas, ha creado dudas. Si la filosofía busca interpretar la realidad, entonces podemos decir que está en función de la realidad. De forma que una manera de salir del subjetivismo moderno es haciendo un estudio de la mente. Para tal tarea basta con ser sensatos, pues solo así la filosofía podrá avanzar. Es decir, no debemos mantener peleada la filosofía y el sentido común, pues de hacerlo terminaríamos afirmando cosas insensatas.










