Estimada Zaira:
En una carta anterior te había mencionado que, dentro del análisis de la expresión náhuatl “Sancta María Dios Inantzin”, es muy importante ubicar un acento teológico católico que busca marcar una diferencia esencial con el pensamiento religioso náhuatl. Para lograr lo anterior, es importante comentar el sentido náhuatl de las palabras teotl, teteoinan, tonantzin y las terminaciones tzin y tzintli, que en ocasiones acompañan a las palabras en náhuatl.
Igualmente, en anteriores cartas se ha comentado el significado de teotl y se ha explicado que su significado náhuatl es incompatible con la palabra castellana “Dios” en su sentido católico.
Ahora vamos con la palabra náhuatl teteoinan. Esta palabra se traduce como “madre de los dioses”. Recuerda, Zaira, que teotl es singular y su plural es teteo. Sobre la voz teteoinan no hay mucho que decir sobre su total incompatibilidad con la maternidad de María de los Evangelios en su advocación de Guadalupe del Tepeyac, por dos sencillas razones: una, teteoinan está en un contexto politeísta, contrario al monoteísmo trinitario del catolicismo; y dos, la maternidad de teteoinan es alusiva a los dioses del mundo náhuatl, que nada tienen que ver con el Hijo de María.
Pasemos a comentar las terminaciones tzin y tzintli, que acompañan en algunas ocasiones a muchas palabras del náhuatl. Antes de la presencia española en el mundo náhuatl, las terminaciones tzin y tzintli se usaban para referirse ya sea a cosas, animales o personas de modo respetuoso o con un gran aprecio. Pongamos ejemplos con las palabras del náhuatl: cihuatl, tochtli, cihuatzin, tochtzintli.
Cihuatl se traduce como “mujer”. Si se hace referencia a una mujer para tratarla de modo respetuoso o con aprecio, se utiliza la palabra cihuatzin. Así, Zaira, tú eres una cihuatzin en cuanto alguien busca referirse a tu condición femenina con respeto o aprecio.
Tochtli se traduce como “conejo”. Tochtzintli permite hablar del conejo de manera respetuosa o con aprecio.
Con la llegada de los españoles y el contacto del castellano con el náhuatl, así como sus respectivas traducciones, las terminaciones tzin y tzintli se tradujeron al español como diminutivos: cihuatzin, como “mujercita”; tochtzintli, como “conejito”.
Todo este asunto del tzin y tzintli está muy presente a lo largo del Nican Mopohua, y que no se te olvide, Zaira, porque se estará retomando varias veces.
Vayamos con una palabra del náhuatl que es tonantzin. Aquí existe una situación de polémica, porque habrás llegado a escuchar que muchas veces se dice: “Guadalupe Tonantzin” o “Este doce de diciembre vamos a la Basílica de Tonantzin Guadalupe”. También se afirma: “La Virgen de Guadalupe no es Guadalupe; así la llamaron los españoles, es Tonantzin”. Y no faltan algunos que le aplican el término de tonantzin a la Virgen María de los Evangelios, independientemente de su advocación de Guadalupe del Tepeyac.
Bernardino de Sahagún fue un evangelizador que llegó a la Nueva España para predicar el Evangelio a los indígenas. Gracias a él existe un libro conocido como Historia general de las cosas de la Nueva España. En esta obra, el misionero escribe:
“… y es cosa que se debía remediar porque el propio nombre de la Madre de Dios, Santa María, no es Tonantzin sino Dios Inantzin [Madre de Dios]. Parece esta invención satánica para paliar la idolatría debajo equivocación de este nombre de Tonantzin.”
En la próxima carta vamos a comentar el anterior texto del franciscano Bernardino de Sahagún.
Estimada Zaira, que tú y tus seres queridos se guarden en las manos de la Virgen de Guadalupe para que sean entregados a la vida eterna. En nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.










