Voces para la paz desde el aula
30/09/2026
Autor: Fernanda Cardoso Caballero
Cargo: Profesora colaboradora Iniciativa Cultura de Paz UPAEP

Cuando “la paz” surge en contextos académicos, por lo general nos remite a una parte sumamente importante de la pedagogía, que es la llamada “educación para la paz”. Una perspectiva en la que el aula no se convierte en ese ambiente hostil y de competencias, sino en un espacio seguro donde el alumno tiene la capacidad de desarrollar al máximo sus capacidades, adquiriendo valores que le servirán de herramientas para desenvolverse en un entorno complicado.

No obstante, poco se desarrolla respecto al mismo concepto de la paz. Incluso, hay espacios donde se busca analizar la paz desde sus necesidades y consecuencias, pero se entiende muy poco de lo que la paz per se es. De hecho, es común escuchar que en el imaginario colectivo “la paz no existe” o, peor aún, “la paz es solo un reacomodo de las élites”. Es entonces donde los docentes nos enfrentamos a la dura realidad de estar hablando y enseñando sobre un concepto del que poco se sabe y del cual no se tiene la certeza de su existencia.

Claramente, es más fácil pensar que la paz es un ideal inalcanzable si tomamos en cuenta que, a lo largo de la historia, el mundo ha estado más tiempo en conflicto activo que en episodios de una paz duradera. Es decir, es más sencillo creer en la violencia y estar ciertos de su existencia porque es algo con lo que convivimos en el día a día. Basta con ver los encabezados de cualquier medio de comunicación en cualquier día para caer en la dura realidad de que la violencia existe, está presente y cerca de nosotros y de los espacios que frecuentamos.

Sin embargo, la paz es un ideal del que poco se conoce y menos se estudia. A lo largo del mundo, los centros de estudios para la paz, por lo general, son lugares donde se privilegia el análisis de seguridad y cómo la seguridad trae consigo valores ligados a la paz. No obstante, nos es difícil entender el concepto de paz como un camino que debe de construirse día con día. Para Johan Galtung, padre de los estudios para la paz, esta no podía ser concebida como una fórmula o como una receta en la que se siguieran determinados pasos para llegar a un fin. Más bien, la paz positiva (como él conocía a los contextos donde había una paz estructural y duradera) requería de profundos análisis no solo en materia de política, sino en materia cultural.

En ese orden de ideas, es donde el aula se vuelve el mejor espacio para entender desde qué perspectivas la violencia es entendida. El aula se convierte en ese pequeño reflejo de las realidades que día con día viven nuestros estudiantes fuera de las paredes universitarias. Es por lo anterior que el análisis de la paz desde la universidad no solo es recomendable, sino necesario, pues las violencias que reflejan nuestros estudiantes en las aulas son un síntoma de la normalización de la agresión que vivimos como sociedad.

Así pues, apelar a la investigación para la paz desde las aulas nos invita a reflexionar respecto a nuestro papel como docentes, pero también como parte de una sociedad que día con día se descompone más ante los diferentes conatos de violencia, atendiéndolos como el resultado de una mala política de seguridad. No obstante, las perspectivas de paz siempre invitarán a los actores a asumir nuestras propias responsabilidades, no desde la perspectiva de la seguridad, sino desde el cúmulo de omisiones que, como personas, familia y academia, hemos permitido para llegar a la descomposición del tejido social que todos los días cobra vidas y empeora la calidad de vida de las personas.