Estimada Zaira:
En la anterior carta hablamos de la palabra teotl (dios) y su correspondiente teteo (dioses). Se dijo que dicha palabra es polimorfa, es decir, se aplica a diversas realidades de la naturaleza y muy fluida al grado de que los españoles fueron denominados teteo, no porque fuesen dioses por sí mismos, sino por su lugar de procedencia que fue el oriente o este (punto cardinal principal para la mentalidad náhuatl), lugar donde nace el teotl Tonatiuh, el astro solar que da luz, calor y vida. En resumen, teotl y teteo son usados en la mentalidad náhuatl en un sentido politeísta.
La expresión del Nican Mopohua “Sancta María Dios Inantzin” incorpora la palabra castellana “Dios”. Esto es muy interesante, porque el Nican Mopohua busca establecer una diferencia muy significativa o esencial entre teotl, dios, y la expresión Santa María Madrecita de Dios o Santa María apreciable madre de Dios, que incorpora la palabra Dios.
La maternidad de María no está relacionada con un teotl, sino con Dios, en donde hay que hacer la distinción esencial entre el náhuatl teotl y la palabra castellana Dios. Distinción no solamente lingüística, sino conceptual.
La palabra Dios en la expresión “Sancta María Dios Inantzin”. Es el Dios del catolicismo, es decir, un ser único tripersonal creador del universo quien es suma bondad, suma sabiduría, omnipotente, providente, quien es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Santa María es madre del Hijo-Dios encarnado quien llevará el nombre de Jesús de Nazaret. Lo anterior remite a una teología trinitaria y una teología de la Encarnación ya propia del catolicismo.
Si lo anterior parece complicado (que lo es), baste decir que la palabra náhuatl teotl está en un contexto politeísta, y la palabra castellana Dios en su significado conceptual está en un contexto monoteísta en donde Dios es comunidad de Padre, Hijo y Espíritu Santo. En donde Hijo de Dios se hace ser humano encarnándose en María. No olvides, Zaira, que en el catolicismo el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios, pero no son tres dioses, sino un solo y único Dios. Como se dijo, cuestiones de teología trinitaria.
Vamos a ver, Zaira. Lo explicaremos de la siguiente forma. En la expresión náhuatl “Sancta María Dios Inantzin”, la palabra Dios no puede ser equivalente al teotl (dios) porque el Dios del cual María es madre remite a un Dios absolutamente diferente a cualquier teotl del pensamiento náhuatl. O bien, si se llegaría a decir que María es madre de un teotl (dios), entonces su hijo, Jesús de Nazaret, ya no sería el mismo Dios que es el Padre y el Espíritu Santo, lo cual rompe intrínsecamente con la concepción de Dios propia del catolicismo, y alguien creyente en el catolicismo del Dios trinitario diría que eso es blasfemia.
Un último ejemplo. En la mitología mexica el teotl Coatlicue (la diosa de la falta de serpientes) fue madre de otro teotl quien es Huitzilopochtli (dios sol guerrero). El cual es un teotl diferente a Tláloc (dios de la lluvia). Y los tres, Coatlicue, Huitzilopochtli y Tláloc son teteo (tres dioses) en la mentalidad náhuatl. Todos esto es muy diferente a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, como único Dios.
Zaira, si me dices que Tonatiuh es un teotl en mentalidad náhuatl, o sea, el sol que da luz, calor y vida, es un dios en esta mentalidad, pero en el catolicismo el sol, ese que en náhuatl se dice Tonatiuh, no es Dios, sino creatura de Dios y por lo tanto, en pensamiento católico, Tonatiuh es un falso teotl; entonces te felicito porque has comprendido el por qué la palabra teotl no puede ser usada en su sentido náhuatl cuando se dice: Santa María Madrecita de Dios o Santa María apreciable madre de Dios.
En la siguiente carta seguiremos (por utilizar el verbo rimbombante, para algunos, pedante) filosofando, sobre la expresión: Sancta María Dios Inantzin.
Estimada Zaira, que tú y tus seres queridos se guarden en las manos de la virgen de Guadalupe para que sean entregados a la vida eterna. En nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.










