Las minorías étnicas en la Edad Media
22/09/2026
Autor: Dr. Herminio S. de la Barquera y A.
Cargo: Profesor Investigador de la Escuela de Relaciones Internacionales

Hasta la fecha, no existe una definición universalmente reconocida de lo que constituye una minoría según el derecho internacional. La definición del jurista italiano y Relator Especial de la ONU, Francesco Capotorti (1925-2002), de finales de la década de 1970, es la más citada, a pesar del escepticismo del propio Capotorti sobre la posibilidad de siquiera llegar a una definición universalmente reconocida de lo que es una minoría.

Su definición establece que una minoría tiene las siguientes características: “un grupo numéricamente inferior a la población total de un Estado, en una posición no dominante [en ese Estado], cuyos miembros, que poseen la nacionalidad del Estado de residencia, presentan características étnicas, religiosas o lingüísticas que los distinguen del resto de la población y que poseen, aunque sea implícitamente, un sentido de solidaridad con miras a preservar su cultura, tradiciones, religión e idioma”. La cuestión de la nacionalidad ha sido criticada, ya que también existen muchas minorías que carecen de la ciudadanía del país en el que residen.

El tema de las minorías étnicas y de otros tipos ha estado presente en muchísimas ocasiones en la historia de la humanidad, si bien ha sido tratado de maneras muy diversas, de acuerdo a consideraciones contextuales de carácter histórico, cultural, político (coyuntural o estructural), religioso, pragmático, etc. Por eso podemos ver que a través de la historia las minorías han sido tratadas de manera distinta, sufriendo más en algunas ocasiones que en otras.

Hoy nos concentraremos en analizar brevemente lo que ocurría en gran parte de la Edad Media, advirtiendo a mis amables y fieles cuatro lectores que no podrán ser reflexiones muy profundas, en función del escaso espacio y de mi limitado entendimiento.

En la llamada Edad Media (aproximadamente entre el año 500 y el 1500), existían diversas minorías étnicas, siendo los judíos y los romaníes o gitanos los que generalmente son más conocidos y mencionados en la literatura y el cine, y -más los primeros que los segundos- también en el imaginario colectivo. Había otras minorías, provenientes de otras regiones y poseedores de otras lenguas y culturas, que también eran percibidas como minorías y a menudo excluidas. Veamos algunos ejemplos.

  • Los judíos vivieron como minoría en muchas regiones europeas durante la Edad Media, incluido el Sacro Imperio Romano Germánico. A resultas de su expulsión después de la guerra contra Roma (hacia el año 70 d.C.), fueron orillados a instalarse en diferentes lugares del mundo entonces conocido (“diáspora”). A la península ibérica, por ejemplo, parece que llegaron hacia el siglo III.
  • A menudo dependían de la protección de sus gobernantes territoriales y sufrieron periodos alternos de persecución y reasentamiento.
  • Los judíos estaban separados de la sociedad mayoritaria por su propia religión, cultura, costumbres e idioma. Es decir: tanto los demás los separaban como también ellos mismos lo hacían.
  • En la Edad Media temprana, eran importantes comerciantes y prestamistas (como se ve en la historia del Cid Campeador), pero en la Edad Media tardía a menudo se les percibía como competencia económica o como usureros y, por lo tanto, se les relegaba y confinaba.
  • Los “pogromos” y las persecuciones, como durante las Cruzadas y durante la Peste Negra, provocaron una pérdida masiva de vidas y la expulsión de judíos de diferentes regiones europeas.

Los gitanos también sufrieron persecuciones, incluso en la historia reciente (por ejemplo, durante el criminal régimen nacionalsocialista) aunque su historia es menos conocida que la de los judíos.

  • Los romaníes o gitanos, también conocidos como sinti y roma, son una minoría étnica que probablemente ha estado presente en Europa desde el siglo XIV.
  • Frecuentemente se les conocía como un pueblo itinerante y un tanto incivilizado; eran considerados como grupos marginados por la sociedad mayoritaria.
  • Muchas veces se les consideraba forasteros y debían enfrentarse a prejuicios, violencia y discriminación.

En la Edad Media había también otras minorías, no necesariamente de carácter étnico, sino que su marginación obedecía a otros criterios:

  • Un ejemplo claro eran las personas con ciertas profesiones (por ejemplo, curtidores, verdugos, enterradores, dueños de baños públicos, a veces también los molineros), personas con alguna discapacidad o miembros de otras religiones.
  • Estos grupos generalmente vivían al margen de la sociedad y se veían afectados por la exclusión y la discriminación, aunque fuesen muy necesarios para el funcionamiento de la sociedad, como los verdugos, los dueños de baños públicos y los enterradores.
  • En algunas regiones, como Hungría, también existían minorías como los böszörmény, que posteriormente fueron cristianizados, u otros pueblos que llegaron a la región a través de la migración y las guerras.

En la Península Ibérica estaban además los mudéjares, que eran musulmanes que vivían bajo un régimen no islámico en un país no islámico. Los mudéjares llegaron a ser una minoría significativa en los reinos de Aragón y Valencia. En los territorios de la Corona de Castilla, aproximadamente 25 000 musulmanes residieron hasta la conquista del Emirato de Granada en 1492. Por decreto de la pareja real castellana del 12 de febrero de 1502, los mudéjares de los territorios de la Corona de Castilla tenían que tomar la decisión de bautizarse o, de lo contario, de abandonar el reino.

Los mudéjares sufrieron diversas formas de discriminación. Como súbditos de segunda clase, no se les permitía participar en la administración de las ciudades que habitaban. Los delitos contra ellos se castigaban con mucha más indulgencia que los cometidos contra los cristianos. También era mucho más fácil declararlos esclavos: si un musulmán era acusado de fornicación con una cristiana, ambos eran ejecutados o esclavizados; si, en cambio, una musulmana se acostaba con un cristiano, solo ella era esclavizada.

Por lo tanto, las mujeres mudéjares corrían el peligro de ser seducidas o violadas con el fin último de esclavizarlas. Sin embargo, la prohibición de las relaciones sexuales con miembros de otras confesiones también fue bien recibida por los mudéjares. En las fiestas cristianas, los mudéjares debían arrodillarse ante la hostia que se llevaba por las calles. El desprecio por los mudéjares se deja ver en una expresión del rey Sancho IV de Castilla, refiriéndose a ellos como “perros” en un manual que escribió para su hijo Fernando.

La fea palabra “marrano” se aplicaba, incluso durante buena parte del Renacimiento (aprox. 1400-1600), para referirse sobre todo a los judíos conversos que seguían practicando su religión en secreto, o bien para referirse a quienes eran sospechosos de tales prácticas.

Los mozárabes constituían también una minoría étnica y cultural que no podemos dejar de mencionar. “Mozárabe” es un término para los cristianos que vivieron bajo el dominio musulmán en lo que hoy son los territorios de Portugal y España (Al-Andalus) en la Edad Media y que se adaptaron a las estructuras de la sociedad árabe en su forma de vida exterior. El origen del término “mozárabe” no se ha aclarado definitivamente, pero generalmente se asume que se deriva del término árabe mustaʿrab, que significa "arabizado".

Los mozárabes son el nombre dado a los habitantes cristianos que quedaban en los territorios ocupados por los musulmanes en la Península Ibérica, que quedaron bajo el dominio moro tras el colapso del reino visigodo (a partir del año 711) y se adaptaron a los nuevos amos en su forma de vida externa.

Tenían que pagar jizya (impuesto por persona), pero vivían en sus propias zonas residenciales con su propia jurisdicción y administración. La arabización de los cristianos tuvo lugar principalmente en las ciudades, donde muchos cristianos también participaban activamente en la administración de los omeyas. Durante mucho tiempo, los gobernantes moros se comportaron de manera bastante tolerante con la población cristiana (que inicialmente era mayoritaria) y concedieron las libertades religiosas posibles dentro del marco del sistema legal islámico.

Las tensiones surgieron solo ocasionalmente, como en el siglo IX, cuando se produjeron excesos religiosos en Córdoba bajo Muhammad I a instigación de los ascetas Perfecto, Eulogio e Isaac. Entre los años 851 y 859, los cristianos vilipendiaron e insultaron repetidamente al Islam y a su profeta Mahoma con el fin de sufrir el martirio con la esperada sentencia de muerte. Solo después de que un sínodo condenara el martirio sin sentido, las tensiones volvieron a disminuir.

Los impactos de estas costumbres de marginación fueron múltiples:

  • La discriminación y la persecución de las minorías provocaron o profundizaron la desigualdad social y la violencia.
  • Las minorías, por lo general, se veían obligadas a vivir en ciertos barrios y tenían acceso limitado a la educación, a la justicia y al empleo.
  • La exclusión y la discriminación de las minorías tuvieron efectos a largo plazo en la sociedad y contribuyeron a la aparición de prejuicios y estereotipos.

Es importante destacar que la Edad Media no fue un período homogéneo, por lo que la situación de las minorías varió según las regiones y a lo largo del tiempo. Así, por ejemplo, en algunos monasterios e incluso en las cortes reales de lo que hoy son España y Portugal, era común que los médicos y administradores fuesen judíos y árabes.

Esta colaboración entre personas de diversas religiones se reflejó también, por ejemplo, en la riquísima actividad traductora de la llamada “escuela de Toledo”, en la que confluyeron árabes, judíos y cristianos durante los siglos XII y XIII.