La primera generación concluyó 120 horas de formación teológica.
El diplomado se realizó en colaboración con la Universidad Pontificia de México.
La UPAEP llevó a cabo la ceremonia de clausura y entrega de diplomas de la primera generación del Diplomado en Introducción a la Teología, realizado en colaboración con la Universidad Pontificia de México. El programa contempló 120 horas de formación y tuvo como propósito profundizar en la fe desde el diálogo entre la razón, la cultura y la vida cristiana.
Durante la ceremonia, Ruth Ramos Barragán, Jefa de Proyectos de Identidad, destacó la importancia de esta primera generación y señaló que la formación teológica representa una oportunidad para profundizar en la fe y dar razón de ella ante los desafíos del mundo contemporáneo.
Por su parte, Adriana Guadalupe Ochoa Reynoso, Directora de la Cátedra de Teología, subrayó que la conclusión del diplomado representa un logro académico, pero también el inicio de un proceso permanente de profundización en la fe y compromiso con el entorno.
“La fe cristiana posee una dimensión intelectual que no puede ser ignorada”, expresó durante su intervención, al señalar la importancia de comprender aquello que se cree, dialogar con la cultura y responder de manera razonada a los desafíos actuales.
Teología con sentido académico y social
Ochoa Reynoso explicó que la formación teológica no debe limitarse a la acumulación de conceptos, sino que debe contribuir al discernimiento, al servicio y al compromiso social. En este sentido, invitó a los egresados a continuar su preparación y poner sus conocimientos al servicio de otros.
Mariano Sánchez Cuevas, Director General de Identidad y Desarrollo Humano de la Red Educativa UPAEP, reconoció el esfuerzo de los participantes y destacó la visión institucional que permitió establecer el convenio con la Universidad Pontificia de México.
Sánchez Cuevas señaló que la formación recibida debe trasladarse a la práctica, particularmente en los espacios de docencia, gestión y acompañamiento de estudiantes. Asimismo, informó que actualmente se encuentra en curso un Diplomado en Teología para la Práctica Educativa, como parte de la continuidad de esta propuesta de formación.
Una formación que continúa
En representación de la primera generación, Azucena Macías López agradeció a las autoridades, docentes y familias que acompañaron a los participantes durante el proceso. Destacó que el diplomado permitió comprender la teología como un ejercicio de inteligencia de la fe y como un espacio de diálogo entre fe y razón, tradición y cultura, así como Iglesia y sociedad.
La representante de los egresados explicó que el programa abordó temas como la teología como ciencia, la historia de la teología y la teología fundamental. Asimismo, destacó la dimensión espiritual de la formación y la importancia de continuar estudiando, dialogando y sirviendo desde los distintos espacios en los que participan.
Con la entrega de diplomas, la primera generación concluyó una etapa de formación que abre nuevas posibilidades para profundizar en el conocimiento teológico y llevar sus aprendizajes a los ámbitos académico, profesional y social.
















