Durante las VIII Jornadas de Teología, el Padre José Luis Loyola, MSpS, reflexionó sobre la presencia del Espíritu Santo como guía de la Iglesia para fortalecer la comunión, la esperanza y la misión en contextos de transformación.
En el marco de las VIII Jornadas de Teología, el Padre José Luis Loyola Abogado, MSpS, Superior General de los Misioneros del Espíritu Santo, impartió la conferencia “El Espíritu Santo como vínculo de comunicación misionera” el 22 de julio de 2026 en el Centro de Vinculación UPAEP, donde reflexionó sobre la presencia del Espíritu Santo como fuerza que sostiene la comunión, la esperanza y la misión de la Iglesia.
Durante su intervención, el ponente describió al Espíritu Santo como “el presente, ausente, siempre presente”, al señalar que su acción permanece en la creación, aunque no siempre sea perceptible. Desde una perspectiva sinodal, explicó que la Iglesia está llamada a caminar unida, entendiendo la sinodalidad no como uniformidad, sino como la capacidad de encontrarse, reconocerse y construir vínculos.
La comunión como camino de encuentro y transformación
El Padre Loyola señaló que la humanidad atraviesa momentos de incertidumbre, semejantes al desierto, la noche o el caos descritos en la Biblia. Sin embargo, destacó que estos escenarios no representan necesariamente un fracaso, sino que pueden convertirse en espacios de transformación y nuevos comienzos. “Antes de la luz estaba el Espíritu; antes de los caminos estaba el Espíritu”, afirmó.
Asimismo, subrayó que construir comunión requiere abrazar la realidad, incluso cuando no puede comprenderse por completo. El abrazo, explicó, no absorbe ni elimina el misterio del otro, sino que ofrece cercanía y cobijo. Por ello, invitó a aceptar los acontecimientos inesperados y permanecer abiertos a los aprendizajes que surgen durante los cambios.
El conferencista señaló que la comunión no consiste únicamente en realizar reuniones o actividades, sino que representa una manera de ser Iglesia y un estilo de vida basado en la relación, la celebración y la misión. En este sentido, llamó a los asistentes a ser “testigos al ritmo del Espíritu”, reconociendo con humildad la propia fragilidad.
Una misión que nace de la confianza y la esperanza
Finalmente, Loyola Abogado explicó que la comunión auténtica siempre conduce hacia los demás y genera fecundidad misionera. Destacó que la misión no es una actividad adicional, sino el corazón mismo de la Iglesia, por lo que invitó a confiar, asumir riesgos y avanzar juntos, incluso cuando el camino no sea completamente claro.
La conferencia reafirmó la importancia de reconocer al Espíritu Santo como presencia que acompaña a la comunidad cristiana y la impulsa a construir espacios de encuentro, diálogo y servicio.

















