La industria automotriz concentra 82% de las exportaciones poblanas, señalaron los expertos de la UPAEP.
Una huelga podría frenar exportaciones y afectar a proveedores; la fecha límite de negociación es el 22 de octubre.
La negociación entre Volkswagen y su sindicato podría tener efectos más allá de la planta de Puebla: la industria automotriz representa 82% de las exportaciones estatales y, ante un eventual paro, se interrumpiría la producción de vehículos destinados al mercado internacional e impactará la economía estatal.
Así lo expusieron los académicos de la UPAEP Anselmo Salvador Chávez Capó, profesor investigador de la Licenciatura en Administración Financiera y Bursátil de la UPAEP; y Juan Carlos Botello Osorio, profesor investigador de la Licenciatura en Comercio y Estrategia Internacional de la UPAEP, al recordar que la fecha límite para alcanzar un acuerdo es el 22 de octubre.
Chávez Capó señaló que Puebla registró exportaciones por 8 mil 940 millones de dólares en el primer semestre de 2026, un aumento de 21.6% frente al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, advirtió que la concentración en el sector automotriz vuelve vulnerable a la economía estatal ante cambios en la producción o en la demanda.
El especialista agregó que la actividad directa de Volkswagen y Audi representa alrededor de 43.4% del producto interno bruto estatal, de acuerdo con las cifras presentadas en la conferencia. También indicó que Volkswagen cuenta con entre 6 mil y 7 mil trabajadores sindicalizados en Puebla.
Riesgos para proveedores e inversión
Juan Carlos Botello explicó que una huelga podría reducir las exportaciones y afectar a empresas proveedoras de autopartes, además de los negocios de servicios cercanos a la planta. El impacto podría ser proporcional a la dependencia que cada empresa tenga de Volkswagen: algunas abastecen a varias armadoras, mientras otras tienen una menor clientela.
Los expertos señalaron que el freno en la producción también podría repercutir en la actividad económica del corredor Puebla-Tlaxcala. Entre los riesgos mencionaron posibles paros técnicos en los proveedores y una menor confianza para nuevas inversiones, en un contexto de cambios en la industria automotriz y de incertidumbre sobre el futuro del T-MEC.
No obstante, Botello Osorio dijo que un posible cierre de la planta no debe asumirse como consecuencia inmediata de la negociación. Para evaluar ese escenario, señaló, habría que considerar factores como pérdidas operativas sostenidas, costos de producción frente a otras plantas del grupo y una contracción prolongada de la demanda.
Diversificar para reducir la dependencia
En caso de un acuerdo sin huelga, los especialistas prevén que se mantendría el flujo de exportaciones y la actividad de la cadena de suministro. También podría fortalecerse la certidumbre para trabajadores y proveedores, aunque la evolución dependerá de las decisiones de producción e inversión de la empresa.
Como medidas alternativas de largo plazo, Chávez Capó propuso impulsar sectores como el agroindustrial, textil, alimentario y de plásticos; mejorar la infraestructura energética y la seguridad logística, así como facilitar la participación de micro, pequeñas y medianas empresas en las cadenas de valor.
La negociación de esta semana definirá el escenario inmediato; para reducir riesgos futuros, los especialistas plantearon que Puebla diversifique sus exportaciones y amplíe su base productiva. La información y las cifras corresponden a lo expuesto por los académicos durante la conferencia de prensa.
















