Las Voces de Ingenierías: PYMES resilientes
09/09/2026
Autor: Dra. Diana Sánchez Partida y Mtra. Anel Torres López
Cargo: Profesora y alumna del Doctorado en Logística y Dirección de la Cadena de Suministro

Con base en la investigación de Diana Sánchez Partida y Anel Torres López, profesora y alumna del Doctorado en Logística y Dirección de la Cadena de Suministro, UPAEP

Un paro de un proveedor, una lluvia inesperada que retrasa un embarque o un cliente que cambia sus pedidos de último momento: para una pequeña o mediana empresa, cualquiera de estos sucesos puede significar la diferencia entre seguir operando o detener la producción por días. La resiliencia empresarial —la capacidad de anticiparse, resistir y recuperarse ante estas interrupciones— se ha convertido en un factor tan decisivo para la competitividad como la calidad o el precio.

Una investigación desarrollada en el marco del Doctorado en Logística y Dirección de la Cadena de Suministro de la UPAEP exploró este problema mediante un estudio de caso en una empresa metalmecánica de Tijuana, Baja California, dedicada al ensamblaje, empaquetado, mecanizado y soldadura. El objetivo: identificar los riesgos que amenazan sus operaciones y diseñar estrategias que garanticen la continuidad de sus procesos críticos, pasando de un modelo que reacciona ante las crisis a otro que las previene.

Un mapa de los riesgos

El equipo de investigación combinó herramientas como el análisis FODA, matrices de riesgo, indicadores clave de rendimiento (KPI) y de riesgo (KRI), y objetivos y resultados clave (OKR), siguiendo los principios de las normas ISO 31000:2018 e ISO 28000:2022. En total, se identificaron 19 riesgos agrupados en cinco categorías: demanda, fábrica, suministro, flujo de información y factores externos. De estos, cuatro fueron de alto nivel: los incumplimientos de los requisitos de entrega, los problemas de calidad, los daños durante el transporte y el incumplimiento normativo.

De la teoría a la práctica

Para cada riesgo se definió un control, un tipo de tratamiento —eliminar o reducir— y un responsable. También se establecieron metas concretas: recuperar las operaciones en menos de dos horas, mantener la pérdida de datos por debajo de 15 minutos ante una interrupción y notificar a todo el personal crítico en los primeros 30 minutos de una crisis. Al contrastar estos resultados con los diagnósticos basados en las normas ISO, la metodología ganó coherencia y pudo validarse como un modelo replicable para otras PYMES manufactureras.

Una lección para las PYMES mexicanas

El hallazgo central del estudio es que la gestión de riesgos no puede depender solo de auditorías documentales: involucrar a directivos y personal operativo permite descubrir vulnerabilidades que de otro modo pasarían inadvertidas, desde la dependencia de pocos proveedores hasta la falta de comunicación entre áreas. Para las miles de PYMES manufactureras que sostienen buena parte de la economía mexicana, este tipo de metodología ofrece una hoja de ruta accesible para dejar de improvisar frente a las crisis y empezar a construir, de manera sistemática, negocios capaces de seguir operando pase lo que pase.

“No se trata solamente de identificar riesgos; se trata de preparar a las empresas para seguir operando cuando esos riesgos se materialicen.”