De MVZ a CEO: el verdadero liderazgo
24/09/2026
Autor: Jorge Luis Escobedo Straffon
Cargo: MVZ EMCPyG | Mtro. Biotec.

Colega:

A lo largo de estas semanas hemos hablado de dejar de ser autoempleados y de trazar el rumbo de nuestra clínica mediante una planeación estratégica. Si hiciste la tarea, ya sabes a qué puerto quieres llegar, pero ahora surge el verdadero reto: tú solo no puedes remar; necesitas una tripulación y, para dirigir una tripulación, necesitas liderazgo.

En la Facultad de Veterinaria nos entrenan para ser los héroes de la película, nos enseñan a ser autosuficientes: diagnosticamos, operamos, medicamos y resolvemos. Esto nos convierte en médicos excelentes, pero no necesariamente en buenos líderes, porque podemos llegar a convencernos de que “nadie lo va a hacer tan bien como yo”.

Mi mayor lección de liderazgo en la gestión

Cuando tienes a tu cargo áreas tan diversas como las que me toca dirigir actualmente en la UPAEP, te das cuenta de una dura realidad: es imposible ser experto en todo. Soy veterinario dermatólogo; no soy psicólogo clínico, ni chef, ni experto en campañas de marketing digital. Ahí entendí que el rol de un director general, o de un CEO, no es ser quien más sabe de todo en la sala. El verdadero liderazgo consiste en rodearte de personas más capaces que tú en áreas específicas, darles las herramientas que necesitan, marcarles el rumbo y quitarte de su camino.

El error del “jefe veterinario”

En la clínica diaria, el dueño suele convertirse en un “cuello de botella”, quiere revisar cada hemograma, estar presente en cada consulta de sus médicos y hasta supervisar cómo la recepcionista contesta el teléfono.

Ese nivel de micromanagement tiene dos consecuencias fatales:

1. Te agota.

Terminas trabajando 14 horas porque asumes tu trabajo y el de los demás.

2. Frustra a tu equipo.

Si no confías en ellos, nunca tomarán la iniciativa, se acostumbrarán a preguntarte todo y, el día que tú no estés, la clínica se paralizará.

Los tres pilares del liderazgo para el CEO veterinario

Para dar el salto definitivo hacia la libertad en tu negocio, necesitas cambiar tu estilo de liderazgo y aplicar estos tres principios:

1. Contrata por actitud, entrena la aptitud.

Puedes enseñarle a un colega más joven a perfeccionar una técnica quirúrgica o a un asistente a colocar un catéter, pero no puedes enseñarles empatía, ética de trabajo o amabilidad. Busca talento que comparta tus valores, esos que están relacionados con la misión y visión que ya definiste; lo técnico se pule; la actitud y los valores son mucho más difíciles de transformar.

2. Delega el resultado, no el método.

Cuando delegues una consulta o una tarea administrativa, acepta que tu equipo no la hará exactamente como tú, tendrán su propio estilo y sus propias palabras. Lo importante es que se cumplan los estándares de calidad médica y de atención al cliente. Permíteles equivocarse en cosas pequeñas: es la única forma de que aprendan y desarrollen criterio.

3. Cuida a quien cuida.

El liderazgo moderno también se basa en el servicio. Si tu principal preocupación como CEO es cuidar a tu equipo, dales descansos adecuados, capacitación continua, un salario justo y un ambiente de respeto. Tu equipo se encargará de cuidar maravillosamente a tus pacientes y a tus clientes.

Tu reto de esta semana

Esta semana te invito a hacer un ejercicio de desapego, al que yo llamo “soltar el bisturí”.

Elige una tarea clínica o administrativa que normalmente haces tú porque crees que “solo tú la haces bien” y delégala por completo a alguien de tu equipo, dale instrucciones claras y después apártate. Observa qué pasa.

Te prometo que la clínica no se va a incendiar y tú habrás ganado algo invaluable: tiempo para dejar de trabajar dentro de tu empresa y empezar a dirigirla.

Nos leemos la próxima semana.