Colega, la semana pasada te propuse un ejercicio: anotar absolutamente todo lo que haces en tu día a día, si lo hiciste, seguramente te disté cuenta de una dura realidad: pasas la mayor parte de tu tiempo “apagando fuegos”, atendiendo urgencias, cubriendo al asistente que faltó o resolviendo algún problema con el proveedor.
Estás tan ocupado operando la clínica que no tienes tiempo para dirigirla, y aquí surge la pregunta más importante de esta semana: si tu clínica fuera un barco, ¿sabes a qué puerto se dirige o solo estás navegando con la ilusión de llegar al mejor puerto?
Mi momento de verdad en la gestión
Cuando asumí la dirección de áreas tan diversas en la UPAEP, me enfrenté a una realidad: tendría mucho trabajo por hacer y los días no me alcanzarían, por ello, era indispensable que mi primera acción fuera trabajar con cada equipo en su planeación estratégica y, con ello, definir: ¿cuál es nuestro propósito? ¿qué valor le entregamos a la universidad y a la sociedad? y, sobre todo, ¿dónde queremos estar en los próximos cinco años?
Una vez que definimos ese “norte”, tomar decisiones se volvió increíblemente fácil, si un proyecto, una inversión o un gasto nos acercaba a nuestro objetivo, se realizaba; pero si nos alejaba, se descartaba. Tener un plan estratégico muy claro para cada equipo me permitió delegar la toma de decisiones del día a día, con la plena seguridad de que el rumbo estaba trazado y todos navegábamos hacia él.
La planeación estratégica en tu clínica veterinaria
En nuestra profesión, solemos abrir la cortina de la clínica cada mañana para ver “qué nos depara el día”, operamos en modo reactivo, esperando a que, entre un paciente enfermo para actuar, la planeación estratégica es exactamente lo opuesto: es diseñar intencionalmente el futuro de tu clínica.
No importa si tu equipo está conformado por dos personas o por veinte; necesitas definir tres pilares fundamentales que te ayudarán a salir de la operación diaria y te colocarán en la silla del CEO:
Tu identidad: misión y visión
No hablo de esos cuadros aburridos que nadie lee en las salas de espera, hablo de definir quién eres y a quién atiendes, ¿eres una clínica de alto volumen y precios accesibles? ¿o eres un hospital de especialidades con medicina de vanguardia? No puedes ser todo para todos.
En mi caso, definir hace más de 20 años que me dedicaría 100 % a la dermatología fue una de las decisiones estratégicas más rentables que he tomado.
Tus objetivos estratégicos
“Ganar más dinero” o “tener más clientes” no son objetivos; son deseos, un objetivo estratégico es claro y medible: “abrir una segunda sucursal en 24 meses”, “reducir mi tiempo en consulta a solo cinco días por semana para el próximo año” o “aumentar el ticket promedio en un 15 % mediante medicina preventiva”.
Tu plan de acción
Es el puente entre donde estás hoy y donde quieres estar mañana, ¿qué pasos exactos tienes que dar este trimestre para acercarte a ese gran objetivo? si no sabes a dónde vas, cualquier camino te sirve, pero ninguno te llevará al éxito.
Esta semana te invito a hacer una pausa, sal de la clínica, vete a tomar un café a un lugar tranquilo, lleva una libreta y responde con total honestidad: ¿cómo se ve tu clínica ideal dentro de tres años? y ¿qué rol exacto quieres estar desempeñando tú en ella? ese es tu verdadero destino y, a partir de ahí, trazaremos la ruta.
Nos leemos la próxima semana.










