La transición hacia una economía baja en carbono está reconfigurando el marcado laboral, pero sus oportunidades no se distribuyen por igual entre mujeres y hombres. En España, el informe Mujeres en la Transición Ecológica 2025 muestra una brecha contundente: en 2023, las mujeres representaban aproximadamente el 14.2% de las personas ocupadas en actividades verdes -cerca de una de cada siete-, frente al 50.4% que representaban en el resto de las actividades económicas. La brecha se acentúa en el emprendimiento, donde las mujeres representaban solo el 11.5% del empresariado verde.
El patrón no es exclusivamente español. A nivel global, aproximadamente el 33% de las personas con habilidades verdes en el mundo son mujeres, entendidas estas como quienes cuentan con al menos una habilidad verde o experiencia profesional en empleos verdes. Mientras uno de cada seis hombres reúne ese perfil, la proporción entre las mujeres es de una de cada diez. A esta distancia entre el potencial femenino y su acceso efectivo a oportunidades se le ha llamado “techo verde”.
La metáfora nos remite al techo de cristal, pero pone foco en un campo específico referido al desarrollo de tecnologías limpias, administración de recursos naturales, diseño de políticas climáticas y dirección de organizaciones que definen la economía baja en carbono.
El problema no se reduce a una ausencia de interés o capacidad. También intervienen la segregación educativa y ocupacional, los criterios de contratación y promoción y una definición de las habilidades verdes que con frecuencia privilegia trayectorias técnicas y suelen equipararse con habilidades STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Sin embargo, las habilidades verdes incluyen también otros ámbitos, como la educación para la sostenibilidad, gestión energética, prevención de residuos, compras sostenibles, entre otros.
La brecha es relevante también desde el punto de vista económico. El Fondo Monetario Internacional identifica una prima salarial asociada a los empleos verdes de alrededor de 7% para los hombres y de hasta 12% para las mujeres. Ello no significa que ellas ganen más que ellos; el propio análisis señala que la brecha salarial de género tiende a ser menor dentro de los empleos verdes. El problema es el acceso: a escala mundial, los hombres ocupan cerca de dos tercios de esos puestos.
Cerrar el techo verde no es solo una cuestión de equidad, requiere ampliar el acceso de las mujeres a formación técnica y a empleos estratégicos, reconocer habilidades verdes más allá de los perfiles STEM y medir de manera transparente la contratación, la promoción y el liderazgo por sexo. Si la transición ecológica aspira a ser justa, no puede reproducir las mismas barreras que caracterizan a la economía tradicional.
Referencias
International Monetary Fund. (2024). Green jobs and the future of work for women and men. https://www.imf.org/-/media/files/publications/sdn/2024/english/sdnea2024003.pdf
LinkedIn. (2025). LinkedIn Green Skills Report. https://delivery-p143253-e1476319.adobeaemcloud.com/adobe/assets/urn:aaid:aem:d6c84abb-1724-4938-9316-b9426979573a/original/as/original.pdf
LinkedIn. (2025). Global Green Skills Report 2023.
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. (2026). Mujeres en la transición ecológica 2025. https://www.miteco.gob.es/es/ministerio/planes-estrategias/igualdad-de-genero/mujeres-transicion-ecologica.html
Kenny, J., y Osborne, N. (2024). The green ceiling for NRM careers in public service. Journal of Environmental Planning and Management, 68(10), 2418-2437.










