Comentarios sobre el Nican Mopohua. (VI) Carta para Zaira. (7-09-2026)
15/09/2026
Autor: Mtro. Carlos Ramos Rosete
Cargo: Profesor de Formación Humanista

Estimada Zaira:

Te recuerdo que estamos analizando la expresión náhuatl “Sancta María Dios Inantzin”. Dicha expresión posee un acento teológico católico que busca marcar una diferencia esencial con el pensamiento religioso náhuatl. Para apreciar tal diferencia es importante hablar, en primera instancia, de la palabra náhuatl teotl.

La palabra teotl, comúnmente se traduce como dios. Y en este sentido varios personajes del mundo náhuatl son considerados por los expertos dioses. Y así, por ejemplo, Huitzilopochtli es el dios sol guerrero de los mexicas; Tláloc es el dios de la lluvia o bien Quetzalcóatl es el dios serpiente emplumada. Pero, Zaira, a lo mejor has oído por ahí a algunas personas decir muy jactanciosamente que teotl no significa dios, que es un error. E incluso que en el pensamiento náhuatl no hay dioses.

En este asunto de teotl traducido como dios subyace una cuestión filosófica relativa a qué se le puede llamar dios y cómo en una tradición religiosa se pueden o no identificar a ciertos personajes como dioses.

Dios, en sentido general, podemos entenderlo como aquella realidad superior, que es muy poderosa, a la cual el ser humano se vincula como aquello que le da sentido pleno a su vida y en razón de lo anterior, se le tributa un culto. Bajo la anterior definición de dios no es erróneo traducir teotl por dios.

El concepto que está detrás de la palabra teotl es muy fluido y polimorfo en la tradición náhuatl. Polimorfo, porque en dicha tradición muchas realidades eran teotl, por cierto, esta palabra está en singular, en plural es teteo o teteoh, o sea, dioses. En el pensamiento náhuatl el sol, la lluvia, la serpiente, actividades como la guerra, la tierra misma, son consideradas teteo. El concepto de teotl también era muy fluido y te pongo la siguiente situación histórica.

Una persona que acompañó a Hernán Cortés durante la conquista de Tenochtitlan fue Bernal Díaz del Castillo, quien en su libro “Historia verdadera de la conquista de Nueva España”, escribe:

“é á esta causa desde allí adelante nos llamáron Teules, que es como he dicho, ó dioses, ó demonios, y quando dixere en esta relación Teules en cosas que han de ser tocadas nuestras personas, sepan que se dice por nosotros.”

Zaira. La anterior cita está en español antiguo, por eso al leerla se percibe raro. Lo que reporta Bernal Díaz del Castillo es que a los españoles de Castilla, los mismos indígenas les llamaron teteo, castellanizado como teules, es decir, los consideraron dioses. ¿Cómo es que los indígenas llamaron dioses a los españoles?, te has de preguntar.

No hay mucho espacio para hablar de la cosmovisión náhuatl. Para este pensamiento el punto cardinal más importante es el Este u Oriente, porque por ahí nace Tonatiuh, el astro solar que proporciona luz, calor y vida. Tonatiuh es también un teotl, un dios. Luego, en cuanto que los españoles proceden de la región del dios Tonatiuh, el oriente, por derivación los indígenas adjetivaron a los españoles como teteo, dioses. No es que los españoles fuesen considerados dioses por sí mismos, sino que fueron ubicados, en razón del punto cardinal del cual procedían, como ligados o relacionados con la región de donde nace el teotl Tonatiuh, por eso, podríamos decir, los consideraron derivadamente teteo. Todo esto es, Zaira, para hacerte ver lo fluido que es el concepto de teotl en el pensamiento náhuatl.

Teotl, dios, teteo, dioses. Son términos polimorfos del náhuatl que son aplicados a diversas realidades y por ello el pensamiento náhuatl es considerado politeísta (la creencia en varios dioses). Igualmente, tales términos del náhuatl son muy fluidos en su aplicación como lo es el caso de decirles a los españoles teteo.

Hay otro dato más a considerar. En el anterior texto de Bernal Díaz del Castillo antes referido, notarás, Zaira, que él escribe: “Teules, que es como he dicho, ó dioses, ó demonios”.

Teteo y teotl para la mentalidad católica española son dioses falsos e inclusive demonios que se hacen pasar por dioses y así confundir a los indígenas.

Después de este recorrido con la palabra teotl, has de entender Zaira, que dicha palabra junto con su plural teteo, así, en su sentido totalmente náhuatl, resulta incompatible relacionarla con la Santa María Madrecita de Dios o Santa María apreciable madre de Dios. De esto último hablaremos la siguiente carta.

Estimada Zaira, que tú y tus seres queridos se guarden en las manos de la virgen de Guadalupe para que sean entregados a la vida eterna. En nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.