El pasado miércoles 12 de agosto, para concluir la ceremonia de investidura del nuevo rector de la UPAEP, el Dr. Jorge Medina Delgadillo, resonó el himno estudiantil “Gaudeamus igitur”. Esta columna, que perpetramos con inusitado celo cada semana, nos dará ahora el espacio adecuado para hacer algunos comentarios sobre este himno, sus orígenes y significado.
Como lo saben -y lo saben bien- mis cuatro fieles y amables lectores, personas todas ellas poseedoras de una vasta cultura universitaria y humanista, en muchos países se acostumbra entonar, en ciertas ceremonias universitarias, el himno “Gaudeamus igitur” (“Alegrémonos, pues”, o “Alegrémonos, entonces”). El nombre con el que se le conocía en un principio es “De brevitate vitae” (“De la brevedad de la vida”). Es quizá el cántico estudiantil tradicional más extendido en el mundo, por lo que abundan las traducciones a diferentes idiomas. El texto en latín es una reminiscencia de las épocas en las que ese era el idioma de los universitarios y de las ciencias y artes.
Los cánticos estudiantiles más famosos se originaron en Europa, cuna de la moderna universidad; se trataba de canciones que eran entonadas exclusiva o principalmente por estudiantes universitarios en sus actividades durante el tiempo libre, es decir, no en actos académicos oficiales, aunque con el paso del tiempo también aparecieron cánticos para estas ocasiones. Los cánticos estudiantiles servían para reforzar el espíritu de comunidad de los jóvenes universitarios. Como en muchos aspectos de la vida musical en el viejo continente, las tradiciones de las canciones estudiantiles acusan una fuerte influencia del mundo de habla alemana.
Se conocen algunos testimonios de canciones estudiantiles desde la Edad Media, entre las cuales se encuentra el “Gaudeamus…”; sin embargo, será hasta el año 1781 cuando se imprima la primera colección alemana de cánticos estudiantiles, a la que le siguieron varias más en el siglo XIX, con cánticos que podían entonarse incluso en actividades oficiales, pero predominaban las destinadas a cantarse en las tabernas o simplemente al aire libre. Poco a poco, la canción estudiantil se convirtió en una especie de elemento de identidad entre los estudiantes. Esto es más evidente sobre todo a partir del año 1800, cuando se fundaron las primeras asociaciones estudiantiles, que fueron contribuyendo a consolidar y cuidar una tradición musical cada vez más rica. Pronto, en ese mismo siglo XIX romántico, que vuelve los ojos al elemento popular y tradicional, máxime si parece tener orígenes medievales, esta cultura de la canción estudiantil se difunde a otros países culturalmente afines, como los Países Bajos (Holanda, Bélgica y Luxemburgo), Escandinavia y algunos países eslavos. Podemos decir que el repertorio básico de esta tradición quedó ya plenamente conformado hacia fines del siglo XIX.
Sin embargo, ya hacia la segunda mitad de dicho siglo, los alumnos de escuelas alemanas también se apropiaron del repertorio estudiantil, por lo que las canciones de los universitarios ya también se entonaban en las escuelas, lo cual sigue siendo una costumbre hasta nuestros días. Recordemos que en la lengua alemana se distingue entre “estudiar” (studieren) y “aprender” (lernen): se estudia en la universidad, se aprende en la escuela; por lo tanto, el estudiante es exclusivamente quien asiste a una universidad o escuela de educación superior, no quien asiste a la primaria o al bachillerato: ese sería un escolar. Así que, en el siglo XIX, el repertorio de canciones que caracterizaba a quienes asistían a las universidades pasa a ser ya también patrimonio de quienes asisten a las escuelas.
Generalmente, los temas de las canciones estudiantiles son los que les interesan a los jóvenes: la nostalgia por sus lugares de origen, la alegría por la bebida, por las caminatas y otras actividades en el tiempo libre, aunque con el tiempo se agregaron temas más serios. El repertorio tradicional se sigue cultivando hasta nuestros días, sobre todo en Alemania, Austria y Suiza, mientras en otros países esto se reduce casi siempre al “Gaudeamus igitur”. El texto de este último himno se conoce desde la Edad Media tardía, y existe la convicción de que algunos pasajes datan de mucho tiempo atrás y que se fueron transmitiendo de generación en generación. La primera versión impresa que se conoce es de 1781, en el libro de canciones estudiantiles que publicó Christian Wilhelm Kindleben, y pronto se convirtió en una de las piezas fundamentales del repertorio estudiantil tanto en el mundo de habla alemana como en otros países.
El título del cántico (“De brevitate vitae”) se conoce desde la Antigüedad, pues así se llama un texto del célebre Lucius Annaeus Seneca (muerto en el 65 d.C.), que trata de uno de los temas que más preocupan al hombre: la brevedad y futilidad de la vida (el texto de una estrofa reza: “Vita nostra brevis est”). En dicho tratado, Seneca afirma que la vida solamente les parece corta a aquellos que no la emplean para emprender cosas útiles y con sentido, sino que desperdician el tiempo. Puesto que, en la vida universitaria, particularmente a partir del Renacimiento, se leían muchas obras de la Antigüedad, podemos asumir que este escrito era ampliamente conocido por los estudiantes. La versión medieval más antigua de algunos pasajes del texto aparece en un “conductus” a una voz que lleva por título “Scribere proposui” (“Me he propuesto escribir”), que se encuentra en un manuscrito de 1267, escrito al parecer en Inglaterra y que se conserva actualmente en París. Un conductus (término latino que significa “escolta” o “canto de acompañamiento”) es un género musical polifónico o monofónico propio de los siglos XII y XIII. Originalmente, servía como música procesional o de acompañamiento para los desplazamientos de algunas personas (como el sacerdote celebrante) durante los actos litúrgicos.
En esta versión primera aún no aparece la estrofa que después daría su nombre al himno: “Gaudeamus igitur, iuvenes dum sumus” (“Alegrémonos, pues, mientras seamos jóvenes”), y la melodía es diferente a la que después se emplearía. La melodía actual se imprimió al parecer por vez primera en 1788, y desde entonces se asocia indisolublemente con el texto “Gaudeamus…” Esta tradición noreuropea, de fuerte impronta alemana, que hemos dicho ya estaba formada hacia mediados del siglo XIX, se ve reflejada en una obra muy interesante del gran compositor alemán Johannes Brahms (1833-1897). En efecto: cuando Brahms recibió en 1879 el doctorado “Honoris causa” por parte de la Universidad de Breslavia (en aquella época parte del Imperio Alemán, ahora perteneciente a Polonia), compuso, como una especie de disertación doctoral, la obertura “Festival académico”, Op. 80, en cuyo final solemne aparece, para cerrar a tambor batiente y con gran majestuosidad, precisamente la melodía del “Gaudeamus …” Otras melodías estudiantiles que utiliza en la misma obra, y que los universitarios inmediatamente reconocen en la actualidad, son: “Wir hatten erbauet ein stattliches Haus”, “Fuchslied” y “Alles schweige: Hört, ich sing das Lied der Lieder”. También Johann Strauss (hijo) (1825-1899) utilizó la melodía del “Gaudeamus…” en su “Polca de los estudiantes” Op. 263 (Studenten-Polka).
La “Obertura para un festival académico”, Op. 80 (Akademische Festouvertüre) es una obra brillante y humorística, mientras que la “Obertura trágica”, Op. 81 (Tragische Ouvertüre) es seria y sombría. Ambas fueron compuestas en el verano de 1880 como una pareja de obras contrastantes: la una ríe, la otra llora. Una tiene un carácter festivo, sonoro y vivaz, la otra es seria, dramática y poderosa. La primera se hizo famosa rápidamente; la segunda quedó relegada desde entonces a un segundo lugar. Ambas piezas forman una pareja estilística y revelan a Brahms como un maestro de las formas orquestales de gran envergadura más allá de sus sinfonías. Ambas se estrenaron en el invierno de 1880-1881 y siguen siendo pilares del repertorio de concierto hasta el día de hoy.
Invito amablemente al lector curioso a escuchar estas dos hermosísimas obras; recomiendo estas versiones: https://www.youtube.com/watch?v=R5pzr5655yw (Festival Académico) y https://www.youtube.com/watch?v=yvGfnQlV3nc&list=RDyvGfnQlV3nc&start_radio=1 (Obertura Trágica). Y en cuanto a la polca de los estudiantes (no confundir con la “Marcha de los estudiantes”, del mismo compositor): https://www.youtube.com/watch?v=chZf9zAs39M&list=RDchZf9zAs39M&start_radio=1 (no encontré un video, sólo una grabación).
Para finalizar, diremos que, aunque el texto del “Gaudeamus igitur” no es muy largo, generalmente no se cantan todas las estrofas, lo cual es correcto, creo yo, pues una de ellas estaba bien para el humor sarcástico y desenfadado de los estudiantes de épocas pasadas cantando en una taberna, pero en la actualidad no sería muy edificante observar a nuestras autoridades universitarias, encabezadas por los honorables miembros de la Junta de Gobierno, con los ojos enrojecidos, una botella en la mano y caminando trabajosamente, cantar a voz en cuello y con plena convicción: “Vivant omnes virgines / faciles, formosae, / vivant et mulieres, / tenerae, amabiles, / bonae, laboriosae”, esto es: “¡Que vivan las doncellas fáciles y hermosas! ¡Que vivan también las mujeres tiernas, amables, buenas y laboriosas!”










