Estimada Zaira Cardona Pelcastre:
Hace ya muchos años que, estando estudiando en UPAEP, tuviste la oportunidad de asistir a una peregrinación a la Basílica de Guadalupe organizada por dicha Institución.
Ahora, en estas cartas, hagamos una reflexión sobre el documento que narra las apariciones de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego (ya canonizado por la Iglesia Católica), tanto desde el punto de vista católico como desde el punto de vista del pensamiento náhuatl.
El Nican Mopohua es el testimonio de una mariofanía, es decir, una manifestación sobrenatural de la Virgen, madre de Jesucristo, a un testigo(s), con el objetivo de comunicar un mensaje que puede tener carácter privado o público.
En una mariofanía, la madre de Jesucristo se aparece de modo milagroso en un determinado espacio-tiempo de un contexto sociocultural en particular, asumiendo en su manifestación determinadas características físicas y una vestimenta en específico, de acuerdo con ese contexto sociocultural. De este modo, se tienen las mariofanías de la Virgen de Lourdes, la Virgen de Fátima y la Virgen de Guadalupe del Tepeyac.
Para analizar el Nican Mopohua vamos a citarlo tanto en náhuatl con su correspondiente traducción al español, resaltando siempre aquellas palabras que remiten a conceptos clave para entender al Nican Mopohua.
Comienza tal documento diciendo en náhuatl:
“Nican mopohua, motecpana, in quenin, yancuican, huey tlamahuiçoltica, monexiti in cenquizca ichpochtli Sancta Maria Dios Inantzin.”
Comúnmente, lo anterior se traduce así:
“Aquí se relata, se pone en orden, cómo, hace poco, de manera portentosa, se mostró la perfecta doncella Santa María, madrecita de Dios.”
Zaira. Aquí vamos a comenzar por analizar la expresión náhuatl: huey tlamahuiçoltica, o también se escribe como huey tlamahuizoltica.
La palabra huey en náhuatl significa “grande”. Funciona como un adjetivo de carácter positivo. Así, por ejemplo, el término náhuatl tlatoani, que se traduce como “aquel que tiene la palabra”, lo cual significa aquel que tiene autoridad; si le añadimos huey, para que diga huey tlatoani, entonces se traduce como “aquel que tiene la gran palabra”, o sea, aquel que tiene la gran autoridad.
Otro ejemplo. El término náhuatl teocalli, que se traduce como “casa de dios”, es decir, templo; si se expresa huey teocalli, entonces traducimos como “gran casa de dios”, o bien, gran templo. Con relación a este último ejemplo, en una ciudad el huey teocalli sería la gran casa de dios de la ciudad o el gran templo de la ciudad, o sea, la catedral. Luego, un templo en una ciudad que no es la catedral, solamente sería un teocalli.
En resumen, la palabra náhuatl huey destaca de modo positivo la grandeza de algo o de alguien.
Ahora vayamos con la palabra náhuatl tlamahuiçoltica, dicha palabra se traduce como “maravilla”. Remite a la idea de algo que acontece de modo maravilloso o sobresaliente.
La expresión huey tlamahuiçoltica puede traducirse como “la gran maravilla” o el gran acontecimiento. En la próxima carta vamos a profundizar en esto último.
Estimada Zaira, que tú y tus seres queridos se guarden en las manos de la Virgen de Guadalupe para que sean entregados a la vida eterna. En Nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.










